• 7 de febrero de 2023

Conociendo a Ximena Montaña Velásquez

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La semana pasada dimos a conocer la parte profesional y su compromiso social con el movimiento independiente de los precandidatos/as a constituyente por Independientes Magallanes, Ximena Montaña y Patricio Fuentes. Hoy queremos conocer la parte más humana de su persona, lo que sueñan, su niñez, sus aspiraciones, sus anhelos.

A continuación, dejamos con ustedes un autorrelato de Ximena.

…En mi primera infancia tuve la dicha de vivir junto a mis abuelos Arnoldo Velásquez Miranda e Ida Luz Díaz Barrientos.

Vivíamos en la playa, justo al lado del mar, donde atesoro momentos inolvidables como andar en bote con mi tío “Zapato Brujo”, correr por la playa, andar en trineo en el mar cuando se congelaba, entre tantos momentos maravillosos. Guardo los mejores recuerdos de una niñez feliz, marcada por la presencia de mi abuela materna, una mujer con carácter, quien me inculcó tradiciones natalinas que hoy perduran en mi. Con ella aprendí a leer y a cantar, a hacer mermelada de ruibarbo, a cocinar sopaipillas y a visitar cada año el Festival Costumbrista Chilote, para comernos unos ricos milcaos.

Al concretarse el proyecto Nueva Costanera, todas las casas del borde costero en calle Pedro Montt fueron sacadas, por lo que nos trasladamos a vivir a la Villa Costanera, junto a todos los vecinos del barrio.

A medida que íbamos creciendo, siempre utilizamos la mesa como punto de diálogo para conversar y debatir todo tipo de temas. Fueron mis padres Ricardo Montaña y Ximena Velásquez, quienes nos inculcaron nuestros valores fundamentales, interés por la política, así como amor y respeto por los animales y el sentido de responsabilidad social y medioambiental. Las discusiones sobre actualidad y temas trascendentales siempre fueron pan de cada día en casa, y era justamente en esas conversaciones donde aprendimos a expresarnos y manifestar una opinión justificada con bases y respaldos sólidos, aprendimos el respeto por la diversidad en todo su sentido, a ser honestos, siendo sinceros con nosotros mismos y con los demás, a ser responsables y comprometidos con nuestras causas, por lo que estoy infinitamente agradecida de ellos. 

Más tarde, tuve la oportunidad de realizar estudios en Europa, específicamente en Alemania, donde el choque cultural fue importante. Quedé maravillada al comprobar que una forma de vida diferente a la que estaba acostumbrada es posible. Pude entender que la brecha de la desigualdad puede acotarse, que todas las personas pueden vivir con dignidad, que la educación pública y de calidad existe, que hay distintos sistemas de salud mucho más eficientes, y así, un sinnúmero de experiencias de vida que me fueron enseñando y nutriendo como persona.

Fue allí cuando nació una idea en mi interior, que se relacionaba directamente con una ilusión de transformar el amado lugar en que nací, en un lugar mejor. Ahí entendí que las nuevas generaciones podríamos cumplir un rol importante como agentes de cambio. 

También, desde ese momento, adquirí un nuevo hobbie favorito, que tenía que ver con viajar por el mundo, conocer nuevas culturas, compartir y aprender desde la diversidad de las personas.

Ese mismo año tuve la oportunidad de participar en mi primera protesta, que fue junto al movimiento de “Los indignados” en España.

Posteriormente, estudié ingeniería comercial en la Universidad de Santiago de Chile, una universidad marcada por la lucha social, donde este rol transformador de mi personalidad fue tomando cada vez más fuerza, hasta la fase culmine de mis estudios, donde dediqué mi tesis a investigar en profundidad la desigualdad en nuestro país.

Luego de eso regresé a Puerto Natales. Como forma de disminuir el centralismo imperante en Chile y con mucho esfuerzo, logré levantar una pequeña pyme, al mismo tiempo que comencé a dar clases en la Universidad de Magallanes, sede Natales donde llevo 3 años de lindas experiencias, tratando de transformar y mejorar la educación de los jóvenes de la comuna. 

Desde el estallido social, pude ver esa luz de esperanza que muchos esperábamos. Finalmente, se abrió esta posibilidad de transformar definitivamente este país para asegurar un mejor futuro a las próximas generaciones. Es por eso que me siento tan parte de este movimiento que gracias al esfuerzo de tantos, hoy desemboca en un proceso constituyente para redactar una nueva constitución para Chile.

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