• 17 de mayo de 2021

El alcalde Paredes debe explicar qué sucedió en el comercio de su madre

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Por: Claudio Andrade

La noticia del operativo realizado en el negocio de la madre del alcalde de Puerto Natales, Fernando Paredes, el pasado 15 de abril, generó numerosos cruces de opiniones en las redes sociales.

Hubo vecinos que apuntaron a los dos únicos medios que dieron a conocer la insólita noticia. Abundaron las calificaciones del tipo “sapo”, “sapos”, una calificación que en la jerga sobre todo apunta al traidor, al “buchón”.

El artículo lleva cerca de 7000 lecturas desde que fue publicado en este blog.

Que el comercio de doña Uberlinda Mansilla, ubicado en Esmeralda 1234, haya sido el centro de un operativo que reunió a agentes de la PDI y la Aduana, le pareció a algunos natalinos, un hecho “menor” comparado con la “traición” que les significó que alguien diera a conocer la noticia.

Ningún medio regional tradicional se hizo eco de una situación que en cualquier país del mundo habría significado un escándalo, un incendio político destinado a ser apagado con apuradas declaraciones por parte de las autoridades.

“¿Quién no ha traficado?”, “¿Quién no ha comprado cigarrillos de contrabando?”, “¿Quién no ha vendido cigarrillos de contrabando?”, “Si hablan de uno hablen de todos”, fueron algunas de las frases que se leyeron en Facebook.

Afirmaciones y preguntas destinadas a perdonar o a hacer la vista gorda con la madre del alcalde, mediante el artilugio de culpar a todos los habitantes de la localidad de “contrabandistas”.

Demás está decir que no se alcanza el perdón de una acción delictiva argumentando que los otros también son criminales o torcieron la ley.

En todo caso, es un consuelo barato y que nos deja mal parados como comunidad.

Lo que hace especialmente delicado y singular el operativo en el hogar de doña Uberlinda es que se trata de la madre del alcalde y de una de las ciudades más expuestas en Chile. Unos 300 mil extranjeros la visitaban en verano hasta antes de la pandemia. Y, es probable, que ese número sea superado en los años por venir.

Puerto Natales, por estar vinculada a una de las áreas protegidas más famosos del mundo, permanece siempre en la vidriera. Nos guste o no. Por su éxito se ha convertido en un vector. Lo que pasa en el pueblo se siente mucho más allá.

La fiscalía de Punta Arenas se mostró entonces preocupada porque resulta difícil creer que el alcalde Paredes no estaba enterado de que su madre vendía cigarrillos de contrabando, indicaron fuentes cercanas a los funcionarios judiciales.

También resulta complicado entender cómo es que el alcalde Paredes ignoraba que había un “cargamento” probablemente pasado “a caballo” (según textuales de fuentes calificadas) por la frontera en el hogar y comercio de su propia madre.

La máxima autoridad de un pueblo, una ciudad o una metrópolis, debe tener para sí misma los más altos estándares morales y éticos. Justamente de esa persona-símbolo irradia primero la idea de justicia y honestidad. Cuando esa figura se envilece o su círculo íntimo lo hace, alienta el quiebre del compromiso social. Sin esto, todo vale.

Entonces por proyección, si el alcalde o sus cercanos son contrabandistas, todos los son.

Y no. No todos somos contrabandistas. No todos nos olvidamos que en las pequeñas cosas se reflejan también las grandes.

Este es el momento crucial en el que el alcalde Paredes debería explicar qué ha sucedido con su madre y distanciarse de la infracción, si a esta altura le es posible.

Aquí no se cuestiona su carrera ni su labor realizada por un largo periodo en la localidad sino su postura ética acerca de los acontecimientos que lo tocan o lo rozan.

Es su responsabilidad como líder comunal. Nada menos.

Fuente:

www.zonazero.cl

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