• 3 de junio de 2026

El eco de 1919: Por qué Puerto Natales no puede olvidar

 El eco de 1919: Por qué Puerto Natales no puede olvidar
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Por: Juan Salvador Miranda V.

A veces pensamos que la historia es una línea recta que siempre va hacia adelante, hacia el progreso. Pero si miras de cerca, se parece más a un espiral: los gritos del pasado suelen volver a aparecer cuando el presente se pone difícil. Aquí en Puerto Natales, ese eco tiene una fecha que no se borra: el 23 de enero de 1919.

Hoy, a más de un siglo de distancia, la pregunta nos golpea de frente: ¿aprendimos algo o estamos dejando que los mismos fantasmas vuelvan con otra cara?

Ese enero, la gente simplemente no aguantó más. El abuso de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego colmó la paciencia de los trabajadores. No fue solo una marcha; fue un acto de dignidad donde los obreros decidieron que ellos también podían mandar, creando lo que hoy recordamos como la «Comuna de Natales». Fue un momento de autonomía pura que, tras lo que vivimos en 2019, se siente increíblemente actual. Pero hoy el tablero es distinto. Ya no sólo luchamos contra instituciones que no escuchan, sino contra un tipo de autoritarismo moderno que viene disfrazado de «orden» y «patriotismo».

Lo que asusta es ver cómo, cien años después, el nudo del conflicto parece el mismo. Las ganas de justicia social ahora chocan contra discursos de odio que quieren barrer con lo que tanto costó ganar. Este «fascismo moderno» vive del olvido; se hace fuerte cuando dejamos de contar nuestra propia historia.

Por eso, cuando los sindicatos, los partidos o las autoridades ignoran el 23 de enero, están siendo cómplices. No es un simple olvido administrativo: es dejarle el camino libre a quienes quieren reescribir quiénes somos. Si olvidamos el hito más importante de nuestra ciudad, nos quedamos sin defensas frente a la intolerancia que ya asoma por el horizonte.

Hoy, esa memoria la mantenemos viva unos pocos, los «mismos de siempre». Pero lo hacemos porque sabemos que recordar a quienes cayeron no es un ejercicio de nostalgia ni un rito vacío. Ya sea en el Frigorífico Bories, en la masacre de la Federación Obrera de Punta Arenas o en la Patagonia Rebelde en Argentina, recordar es un acto de resistencia.

Mientras alguien se acuerde de que el pueblo fue capaz de organizarse y cuidarse a sí mismo, ese autoritarismo no podrá echar raíces. La llama de 1919 sigue ahí, recordándonos que la dignidad no se negocia y que la historia se defiende todos los días.

¡Honor y gloria a los mártires del 23 de enero!

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