La derecha magallánica y su guerra civil
La derecha magallánica atraviesa uno de sus momentos más complejos y contradictorios. A pocos meses de iniciado el gobierno del presidente José Antonio Kast, el oficialismo magallánico parece estar consumiéndose en una verdadera guerra de trincheras, donde las disputas internas, los egos políticos y las operaciones de poder están terminando por eclipsar cualquier relato de gobernabilidad o unidad. Y lo más llamativo es que la oposición ni siquiera necesita intervenir, no hace nada.
La derecha magallanica se está dañando sola. Primero vino el desplome político del diputado republicano Alejandro Riquelme, acusado de influir para beneficiar a su pareja con una vivienda social, pese a que supuestamente habría figurado en el registro social de hogares dentro del 40% más vulnerable del país, aún cuando mantenía movimiento tributario a través de sus PYMES de la cual era socio el diputado Riquelme. El golpe no fue solo comunicacional. También fue simbólico. Porque cuando un sector político construye su discurso sobre el mérito, la transparencia y la probidad, cualquier contradicción termina siendo devastador. Éste fue el caso de la estrepitosa caída del Zar de la probidad en Magallanes.
Pero el problema de fondo no está únicamente en ese episodio. Lo verdaderamente preocupante es la fractura interna que hoy exhibe el oficialismo en Magallanes.
El senador Alejandro Kusanovic Glusevic decidió tensar al máximo su relación con el Ejecutivo, condicionando públicamente su apoyo a una de las reformas más importantes impulsadas por el gobierno. Y detrás de esa disputa no parece haber únicamente diferencias programáticas. Hay también una pugna por espacios de poder, influencia regional y control político.
Kusanovic hizo sentir su molestia por no haber sido considerado en la instalación del gobierno en la región de Magallanes, se sintió ninguneado. La exclusión de su carta para delegado presidencial dejó heridas abiertas que hasta hoy no cicatrizan. De hecho, la actual delegada presidencial, Ericka Farías, enfrenta críticas permanentes desde sectores oficialistas vinculados a Evópoli y Renovación Nacional, quienes cuestionan su capacidad política para articular al oficialismo y su conducción regional. Prueba de ello han sido las visitas solitarias de los ministros de estado a la región.
La situación refleja una realidad incómoda para La Moneda. En Magallanes no existe un oficialismo cohesionado, existen grupos en competencia permanente. Y como ocurre en toda guerra política, los ataques son recíprocos.
Mientras el senador buscaba instalarse como un actor clave capaz de poner condiciones al Ejecutivo, terminó recibiendo un golpe inesperado. La Fiscalía regional de Magallanes inició una investigación de oficio por eventuales irregularidades en asesorías parlamentarias vinculadas a un exsecretario parlamentario en Puerto Natales. Increíblemente el senador Kusanovic termina siendo sometido a la acción judicial por personas que formaban parte de su círculo de hierro.
Más allá del desenlace judicial, el episodio vuelve a poner sobre la mesa un tema extremadamente sensible para la ciudadanía, el uso de recursos públicos en asesorías, equipos de apoyo y operadores políticos. Las cifras son elocuentes. Solo en mayo de 2026, el senador Kusanovic registró gastos superiores a $14 millones en personal de apoyo y asesorías.
Legalmente, estos gastos forman parte de las asignaciones parlamentarias autorizadas por el Estado, pero políticamente el debate es otro, ¿hasta qué punto estos equipos responden a necesidades legislativas reales y cuánto corresponde simplemente a estructuras de poder, operadores territoriales o redes de influencia política financiadas con recursos públicos?. Ver: ⬇️⬇️⬇️
Entre la crisis económica y los millones que se necesitan para asistir al Senador por Magallanes Karim Bianchi Retamales
Ese es el verdadero problema de fondo.
Porque mientras la ciudadanía enfrenta inseguridad, desempleo y dificultades económicas, buena parte de la discusión política parece concentrarse en disputas internas, cuotas de poder y asesorías millonarias.
La derecha magallánica, que prometía orden, gobernabilidad y conducción política, hoy aparece atrapada en sus propias contradicciones. Y en política, cuando un sector comienza a combatir más intensamente contra sí mismo que contra sus adversarios, normalmente el desenlace ya empieza a escribirse solo.
Los parlamentarios de la derecha saben que tienen la oposición en su mismo sector político y que, en la banca de sustitutos está sentado un alcalde que quiere cambiar el estrecho de Magallanes por el puerto de Valparaíso.
Por: www.eltirapiedras.cl