1919: la rebelión obrera de Puerto Natales
Este texto histórico es un aporte intelectual al rescate de la memoria de los trabajadores de Magallanes y la Patagonia, parte de un libro inédito titulado «HISTORIA DEL TRABAJO EN MAGALLANES – 1873 – 1973». Se publica como un aporte para la Central Unitaria de Trabajadores de Magallanes, con ocasión de la próxima conmemoración de un nuevo aniversario de la revuelta obrera de Puerto Natales de 1919.
Punta Arenas – Magallanes, verano de 2009.
Manuel Luis Rodríguez U.
Tensiones en el Frigorífico Bories
Las comunicaciones entre la Federación Obrera en Punta Arenas y la Sub-Delegación en Puerto Natales se fueron haciendo diarias, de manera que en ese entonces, los hechos y las noticias ocurridas en un día en una ciudad, eran conocidas en la otra ciudad el mismo día (puesto que funcionaba la comunicación telefónica o telegráfica) o al día siguiente.
El 20 de enero de 1919, los obreros del Frigorífico de Puerto Bories se declararon en huelga exigiendo las 8 horas, lo que determinó que las autoridades del Territorio se alertaran y solicitaran refuerzos militares para Magallanes. Al mismo tiempo, una comisión patronal presidida por don Elías Braun (de la casa Braun & Blanchard) se desplazó hasta Ultima Esperanza para intentar encontrar un arreglo, mediante conversaciones directas con la Sub-Delegación natalina de la Federación Obrera.
La solución a esta huelga de los obreros del frigorífico Bories fue lograda satisfactoriamente, pero fué seguida por un incidente que actuó como la chispa que detonó otra explosión. A principios de 1919 por lo tanto, el clima social y público de las relaciones entre los trabajadores y los patrones de las estancias no era similar al de 1912 o 1913.
La vida en las estancias y lugares de trabajo continuaba siendo muy dura y difícil.
De hecho, las condiciones del trabajo en el Territorio, especialmente las relacionadas con las faenas del campo, presentaban todavía situaciones precarias y duras para los obreros de las estancias. Dos ilustraciones aparecidas en el libro «Ganadería, Industrias y Comercio del Territorio de Magallanes 1919» de Díaz y Contardi, nos muestran gráficamente dichas condiciones. En una fotografía se muestra dos precarísimas chozas de latas, palos y lonas e ilustra la forma como se pernoctaba en las pampas de Tierra del Fuego, mientras que la segunda fotografía muestra, a campo descubierto, una suerte de toldería hecha con cueros de animales de poco más de 1 metro de alto por unos 4 metros de ancho, foto que lleva como pie de ilustración la leyenda: «alojamiento de ovejeros en la Patagonia…» ([1])
De este modo, las grandes huelgas campesinas de 1912, 1916 y 1918 habían contribuído a generar en Magallanes -y en el conjunto de la Patagonia- un clima cada vez más abierto de confrontación, y habían acentuado las odiosidades y posturas extremas entre los dirigentes sindicales y los sectores patronales.
Puerto Natales hacia 1919, era una pequeña localidad de alrededor de 1.960 habitantes, cuya actividad principal se centraba en el comercio de menestras o de artículos generales, en la ganadería, en el trabajo cada vez más intenso de los frigoríficos de Puerto Bories y Puerto Natales, y en la actividad marítimo-portuaria generada por todo este movimiento industrial y comercial.
El Frigorífico Bories era un establecimiento industrial de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, construído entre 1908 y 1914 en el que trabajaban permanentemente unas 105 personas durante todo el año, y que en la temporada de faenas, a partir de febrero, contaba con un plantel de alrededor de 400 obreros trabajando.
Desde el punto de vista estrictamente productivo, el Frigorífico Bories era un complejo que abarcaba frigorífico, conservación de carnes, fábrica de extracto de carne, curtiembre, secadores de cueros, aserradero, fábrica de ladrillos, un ferrocarril que lo comunicaba con Puerto Natales, y en cuyo recinto interior funcionaba su propio cuerpo de bomberos, oficina de aduana y hasta algunas instalaciones para la policía.
Socialmente, sin embargo, la naciente comunidad natalina aparecía como fuertemente segmentada, entre un reducido sector de empresarios, respaldados por la plana mayor de sus establecimientos (constituída mayoritariamente por inmigrantes ingleses, nórdicos o croatas), un sector «medio» constituído por capataces y ovejeros especializados (en su mayoría también británicos y específicamente escoceses), y una masa laboral obrera formada mayoritariamente por inmigrantes chilotes y unos pocos eslavos (dálmatas).
En el transcurso de los primeros diez años de formación de la comunidad natalina, junto con generarse una evidente diferenciación social y económica, se habían incubado entre los obreros de las estancias y frigoríficos y sobre todo, en sus dirigentes más lúcidos ideas de raigambre anarquista, procedentes de Europa, alimentadas sin duda además, por la literatura política y social que circulaba entre las estancias desde la Patagonia argentina (de mano de los obreros e inmigrantes españoles que trabajaban indistintamente a uno u otro lado de la frontera) y por el propio periódico «El Trabajo» de la Federación Obrera.
La existencia de tensiones sociales acumuladas en Ultima Esperanza no pudo ser evitada por la Cámara del Trabajo, toda vez que no existía una legislación social que regule las relaciones entre patrones y obreros.
Por ello, el conflicto entre Capital y Trabajo era entonces directo, y el choque se produjo: en aquel tiempo, era fácil y frecuente portar armas y por eso, el choque fué armado.
La rebelión obrera de Puerto Natales en 1919
(23-25 enero 1919)
Los llamados «sucesos de Puerto Bories y Puerto Natales de 1919» deben ser considerados como uno de los momentos más críticos de la historia social de Magallanes y, al mismo tiempo, como un dramático preludio del desastre de la Federación Obrera un año más tarde.
Desde una perspectiva histórica general, la rebelión obrera de Natales en 1919 debe ser considerada como el momento histórico más importante de la trayectoria del movimiento obrero de Magallanes hasta 1973.
Se trató de un conflicto menor que rápidamente se transformó en una suerte de insurrección obrera espontánea, agudizada por el clima de confrontación creado tanto por la intransigencia patronal como por la retórica anarquista de algunos dirigentes.
Lunes 20 de enero
El evento menor de que la Administración del Frigorífico Bories ordenara el cambio de habitación para dos maquinistas del ferrocarril que conectaba al establecimiento con Natales, se transformó en pocas horas en un conflicto abierto, ya que ocasionó la reacción inmediata del sindicato de Campo y Frigorífico. Las habitaciones que les fueron asignadas las consideraron menos cómodas que las anteriores, reclamaron de ésta medida y ante la negativa del administrador, pidieron sus cuentas para retirarse del establecimiento.
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