• 24 de julio de 2024

CAMINO A LIVERPOOL

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Con precisión británica a las 8:56 de la mañana inicia su trayecto el tren que nos conducirá desde la estación de Euston a Crewe y que, trasbordo de por medio nos permitirá llegar a Liverpool.

Nos sentamos al borde de una ventana para tener una panorámica más global del paisaje suburbano. En la medida que el tren avanza, la ciudad, la megápolis, se va difuminando para dejar paso a la campiña inglesa.

Así se van sucediendo; poblados de diversa extensión y tamaño, puentes, tractores, ovejas, ganado vacuno, puentes de madera, iglesias, más ovejas, pueblos industriales, chimeneas, cementerios, campos ecuestres, siguen las ovejas, caballos percherones, cobertizos, invernaderos. Persisten las ovejas.

Las antiguas construcciones se mantienen, es evidente que se ha realizado una intervención para conservarlas. No sabemos si de carácter estatal o privado, sin embargo, están allí. algunas nos recuerdan escenarios de esas viejas películas de los años 70 sobre la segunda guerra mundial, lo cierto es que están allí y uno no puede evitar ver, lo que registró nuestra memoria en los lejanos días de la niñez.

Dada la similitud de clima, paisaje y explotación ganadera en esta zona es imposible no hacer una analogía con la Patagonia del siglo XIX. Con grandes construcciones de ladrillos que nos recuerdan al antiguo frigorífico Bories, el pastoreo de ganado vacuno y lanar, hablan de una actividad económica que todavía se conserva y persiste. Por otra parta el pueblo inglés ha sabido proteger y mantener sus bosques. Los pueblos poseen gran cantidad de áreas verdes y frondosa arboleda que evidentemente proporcionan una imagen de armonía vital con la naturaleza.

Frente al paisaje circundante, Ramiro me plantea sus inquietudes, si no hemos sido capaces de proteger nuestros bosques en Magallanes y Ultima Esperanza, donde se ha producido una evidente depredación de los suelos. Se han reemplazado las áreas verdes por cemento. Tampoco hemos sabido salvaguardar un bien que es capital para nuestro desarrollo, la historia, el patrimonio cultural y rescate de la memoria.

Nos preguntamos ¿cuáles son los hitos más importantes en la historia de Ultima Esperanza? Que podrían ser difundidos en un programa de historia y cultura a nivel local. Es evidente que material hay de sobra y que además hay muchos territorios secretos que descubrir. Vamos a por ello:

El descubrimiento y la posterior organización de la cacería del Milodón, experimentada precisamente por caballeros ingleses, que finalizó en el remate de la caballería que habían adquirido para estos aviesos fines. Si añadimos algo de información científica, esto sería delicatessen para quienes quieran acercarse a este conocimiento.

Ascencio Brunel, el audaz y definitivo bandido patagónico, su nombre una leyenda, que continuará cabalgando por las estepas patagónicas. La imagen fantasmagórica del intrépido cuatrero, un verdadero escapista que huyó como tres veces de la muerte y otras tantas de la cárcel.

Sigo… La huelga del 23 de enero de 1919, cuando los obreros se tomaron Natales, atenazados por la clara explotación del capital. La desconocida huelga de 1935, conocida también como la huelga de la carne, que significó la prisión y traslado a la ciudad de Valdivia de los dirigentes obreros y de dos mujeres que apoyaron decididamente esta manifestación. La detención y posterior desaparición en la isla de más afuera de Miguel Angel León Ravanal.

La tremebunda historia de la prensa obrera, que no ha sido reconocida, el aporte de cronistas y periodistas aficionados que quisieron plasmar en tinta de imprenta, sus urgentes reclamos en beneficio de una población que se debatía entre el desencanto y la precariedad laboral.

La fuerza minera en territorio de nadie, vivían en Chile y trabajaban en Argentina. Los numerosos mártires obreros que perecieron en sus jornadas laborales y fueron sepultados por el olvido a ambos lados de la frontera. Me parece que el lustroso monumento al minero debería convertirse en un memorial, plasmando con sus nombres, de aquellos obreros chilenos, fallecidos en esas labores mineras. Todas estas historias nos pertenecen, somos nosotros, somos este pequeño pueblo dolorido, lleno de fantasmas y de espacios vacíos.

El trayecto dura casi cinco horas en cubrir los 300 kilómetros que separan a Londres de Liverpool, se debe a las numerosas estaciones que debe cubrir en ese itinerario, que suman una veintena; por nombrar algunas Northampton, Nuneaton, Atherstone, Tamworth, Lichfield Trent Valley, Stafford, Winsford, Hartford, Acton Bridge, Runcorn.

Por: DIAZ-BUSTAMANTE

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