• 4 de febrero de 2023

Comenzaron los nefastos juegos políticos

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De nuestros lectores

El 30 de julio como muchos chilenos y chilenas observé con mucha atención como se desarrollaba el proceso del retiro del 10% , por una vez sentí que era posible un cambio que se iniciaba con esta Reforma Constitucional, un proyecto tan emblemático y que logró la atención de un pueblo cansado de la indignidad.
Por momentos debo mencionar que durante su tramitación logré emocionarme ,  pero este 30 si bien no mermó mi emoción, luego de observar ciertos hechos a nivel local y nacional, me surgieron ciertas aprehensiones .
Lo primero que recordé fue una frase de una vieja canción de mi época que decía más o menos así, «a qué estamos jugando, (dímelo), yo no lo sé (no, no lo sé), damos vueltas y vueltas …» , esto al observar como un sector de la clase política que históricamente ha usado el populismo para ganancia electoral, instala en mi ciudad una instancia de apoyo que requiere de recursos humanos y financieros, habilitación y autorización, aludiendo que esta era producto de la más noble expresión del servicio a la comunidad. Sin embargo, desde mi conocimiento y sentido común, esto es una actividad de una precampaña adelantada, un acto ilegal en base a una necesidad real que la autoridad de turno debió haber abordado.
Lo que me llama la atención es la intencionalidad e inmoralidad de sacralizar este tipo de actos ilegales y poco probos. Ejecutados a la vista de toda una comunidad y con participación de funcionarios municipales junto a concejales Udi y futuros candidatos, quienes hacían la tarea del día.
Lo que ha generado la desconfianza, la falta de credibilidad , en la clase política de la que nunca sería parte, son estas formas de hacer política y que crea casi una actitud esquizoide de quienes lo ejecutan. Existe toda una institucionalidad de papel en el Servel y en la Contraloría, sin embargo, los cara de palo siguen rompiendo las reglas.
En todo caso, qué se podría esperar de quienes han forjado su vida en cargos políticos, que se sienten amenazados en su situación de privilegios que comienzan a creerse sus propias mentiras.
Un joven escribió, «hay hambre electoral», y comparto el concepto , hoy hay un tiempo donde nosotros los comunes, esos ciudadanos que nadie ve, comenzamos a decir lo que no nos gusta o no nos parece y no por tener decidida nuestra preferencia, sino sólo por el hecho que las cosas deben hacerse como debe ser.
Las reglas y las normas deben respetarse y estas son para todos y si se rompen, igual las sanciones son para todos, somos muchos lo que no somos cautivos de la consigna popular y que hoy, quien juegue sucio, no la tendrá fácil.

Hay muchos hechos que están definidos en la ley, intervencionismo electoral es cuando una institución pública facilita su personal y/o recursos para potenciar la figura de un candidato, cuando un empleado público adquiere bienes en el ejercicio de su cargo que no coinciden con su ingreso, se llama enriquecimiento ilícito; cuando no se pagan las cotizaciones de los profesores, se llama apropiación indebida. Entonces, ¿hasta cuándo lo correcto será cuestionable y lo incorrecto aplaudible?. Entonces, ¿A qué estamos jugando? «No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin Ética, lo que sí me preocupa es el silencio de los buenos. Martin Luther King». Al parecer , hemos sabido anestesiar muy bien nuestras conciencias.

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