• 7 de agosto de 2020

El desconfinamiento del turismo

Por Rodrigo Cid Santos

En las últimas décadas, el turismo se ha consolidado como un pilar importante de la actividad económica de Puerto Natales. Se trata de una industria que aporta al desarrollo de la comuna, mediante el ingreso de divisas y la creación de puestos de trabajo. Pero no sólo eso. El turismo también crea oportunidades, atrae inversiones, fomenta el emprendimiento y la innovación. Esto se refleja cada temporada, con el surgimiento de nuevos locales o servicios, para atender las variadas y múltiples necesidades de los visitantes. Hoy todo eso se encuentra en jaque, por una pandemia que golpea con especial rudeza al sector turismo. A nivel nacional, las pérdidas se calculan en cerca de US$4 mil millones para la temporada 2020, según las proyecciones de la Federación de Turismo de Chile, Fedetur.

El reciente desconfinamiento en las regiones de Los Ríos y Aysén, trajo más dudas que certezas tanto a comerciantes como a clientes. La reducción del aforo de cafés y restoranes a un cuarto de su capacidad, fue la primera barrera para muchos pequeños locales que debieron permanecer con sus cortinas cerradas. Los pocos que abrieron sus puertas ahora se preguntan si acaso habrá reducción o facilidades para el pago de IVA, patentes o contribuciones; flexibilidad laboral para organizar los turnos de sus trabajadores, y equilibrar de esta manera la protección del empleo con la nueva realidad de los establecimientos; acceso a créditos para echar a andar los negocios; y apoyo para capacitar al personal y financiar las medidas de protección exigidas por la autoridad sanitaria para funcionar. Son algunas de las interrogantes que rondan en el mundo del comercio y los servicios, entre ellos el turismo.

Retomar la actividad cuando las condiciones sanitarias lo permitan y no se ponga en riesgo la salud de la población, implica un desafío enorme para los operadores a nivel local, que requiere de un apoyo concreto por parte de la autoridad. En efecto, junto con el protocolo donde se detallan los requisitos para el funcionamiento de cafés, restoranes, hoteles y hostales, se debe establecer un marco integral que aborde los aspectos económicos, laborales y sanitarios, de la nueva realidad que se avecina para el turismo.

Por el cierre de fronteras, es posible anticipar un incremento en el número de visitantes nacionales, cuando se levanten o flexibilicen las medidas que restringen la movilidad de la ciudadanía. Y cuando eso ocurra, confianza y seguridad deberán ser los conceptos clave a la hora de retomar el contacto con los turistas. Para eso se requiere un rol activo por parte de organismos como Corfo y Sernatur, en el desarrollo de programas y subsidios, que apunten a la capacitación y adquisición de elementos como termómetros digitales infrarrojos y pediluvios para la desinfección del calzado, en los establecimientos que reciben visitantes.

Está claro que no basta con decretar la apertura de la actividad turística y determinar las condiciones para su funcionamiento. La única manera de hacerlo en forma responsable con la comunidad y los visitantes, es abordando la problemática en todas sus dimensiones.

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