• 24 de julio de 2024

EN UN PATIO DE HOSPITAL

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El dia jueves 13 de junio de 2024, cercano a la medianoche, se produjo un nuevo nacimiento de un bebé en Puerto Natales, este hecho de carácter habitual y consustancial de la vida humana, quedará marcado para esta población por dos grandes circunstancias: primero, por lo que significa el advenimiento de una nueva vida, de celebrar ese milagro de fe, amor y esperanza, que significa la llegada de un nuevo ser al núcleo familiar, y en segundo lugar, la explícita advertencia a la comunidad de lo que significa las circunstancias adversas que marcaron este hecho; el nacimiento se produjo en la zona de estacionamiento del recinto hospitalario y cuando el termómetro marcaba algunos grados bajo cero.

La madre había acudido a ese centro asistencial para recibir las atenciones correspondientes, pese a ello, tras recibir la prestación profesional fue enviada de vuelta a su hogar, con los resultados que ya son de dominio público. "Apúrate que el bebé está temblando", dice una mujer que se encontraba auxiliando a la madre. Al mismo tiempo podemos oír al recién nacido llorando. Todo ello quedó registrado en un video que circula en las RRSS.

En el intertanto la dirección del establecimiento emite las manidas declaraciones que son recurrentes, cuando ocurren este tipo de desaciertos: “la Dirección ha determinado la realización de una auditoria clínica, con el objetivo de revisar el proceso de atención de acuerdo a las normativas y protocolos vigentes”.

Conocemos de sobra estos dilatados procesos que no tienen fronteras ni destino, sumarios administrativos que se extienden por 4 o más años y que al finalizar, la medida paliativa, correctiva o de sanción ya no tiene ningún sentido lógico. Se contentan con ofrecer atención sicosocial y como corolario final y haciendo gala de una vocación marciana se despachan esta deslucida afirmación: “Nuestra principal preocupación y ocupación es velar y trabajar por brindar mejores atenciones de salud a todos nuestros usuarios”.

La incoherencia discursiva revela el evidente desfase con la cruda realidad. Los hechos, los porfiados hechos nos presentan un establecimiento que hasta ahora no ha estado a la altura de la circunstancias, desde el año 2018 ha presentado continuas dificultades de orden logístico, administrativo, de convivencia y lo que es peor en prestaciones de salud, como el caso que nos ocupa.

La comunidad natalina debe recordar que en esos días aciagos (2018), tuvimos la visita de altas autoridades del Ministerio de Salud, representado por la Subsecretaría de Redes Asistenciales y una comitiva de secretarios y representantes laborales, además se contó con la consiguiente comisión de autoridades regionales y provinciales. En su momento y bajo alta cobertura mediática, se firmó un compromiso de intervención y acompañamiento del hospital de Puerto Natales, para enfrentar y solucionar la urgente problemática que afectaba y que afecta a la institución en estos momentos.

Firmaron este solemne compromiso las autoridades ya mencionadas, sumándose el Sr. alcalde y la gobernadora de la época, el Sr. Karim Bianchi como diputado y los representantes de los gremios Asenf, Fenats y Fenpruss. Lo cierto es que se dieron soluciones a algunos de los problemas presentados, pero otros perduran hasta los días actuales.

La crisis de la salud que afecta a nuestra zona, expresada en la infausta notificación de dos bebés fallecidos (2018 y 2019), despidos arbitrarios de funcionarios del establecimiento (2020), maltrato y acoso laboral al interior del establecimiento, el deterioro y falta de ambulancias (denunciadas por los mismos funcionarios), la ausencia de especialistas en algunos turnos de urgencia (que produjo el reclamo de los Médicos generales de zona). Son factores relevantes que indican la falta de previsión y planificación que tuvo en su origen y puesta en marcha la construcción de este nosocomio.

Recordemos que el establecimiento, ubicado en calle Ignacio Carrera Pinto, contó por décadas con 115 funcionarios. Hoy, según las últimas informaciones que disponemos alcanzan un número cercano a los 600 funcionarios y marchamos por un terreno pedregoso, hostil y disfuncional.

Tengo que ser honesto y decir que, son los gremios al interior del establecimiento, quienes de manera constante han evidenciado estos hechos, proponiendo soluciones o denunciando públicamente estas acciones, cuando el diálogo se ha agotado. He sido actor y testigo de estos desvelos, muchas veces incomprendidos y criticados. La lucha ha sido continua por entregar una salud eficiente y de calidad para nuestra población, anhelo al que todos los pobladores de este territorio aspiramos.

Hoy día nos asiste la ignominia, una verdadera afrenta a la dignidad humana, una madre ha dado a luz en el patio del hospital de Puerto Natales, un bebé tembloroso y balbuceante en el gélido clima austral. Nadie puede permanecer ajeno ante este acto de atropello a la razón.

Pongo por testigo a la comunidad de Puerto Natales; las autoridades políticas y administrativas, de gobierno y de salud tienen entonces la palabra y la acción.

JORGE DIAZ BUSTAMANTE, PUERTO NATALES, 15 de noviembre de 2024.

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