• 28 de septiembre de 2020

Iglesia de Natales se cae a pedazos

Rodrigo Cid Santos

Corría el mes de marzo de 2014, y los medios de comunicación locales informaban de un recorrido realizado por el alcalde de Puerto Natales, Fernando Paredes Mansilla, por los trabajos de restauración del Templo Parroquial María Auxiliadora. Una inversión de 829 millones pesos, que fue gestionada por el municipio y financiada con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional. Un proyecto de gran envergadura a cargo de la Constructora AES, y que contemplaba el mejoramiento del estuco, que se estaba desprendiendo debido a la humedad; pintura interior y exterior; reposición del pavimento de la nave central del templo; la remodelación de la capilla y el refuerzo estructural del campanario. “El trabajo de restauración está enfocado al exterior del templo, con el objeto de aprovechar los meses de buen clima, antes del invierno”, expresó el edil al término de la visita a las obras de reparación del emblemático edificioinaugurado en 1930.

Seis años después, el titular principal del suplemento “El Natalino”, de la Prensa Austral, resulta alarmante y escandaloso:“Iglesia de Natales se cae a pedazos”. En el texto, se informa que “el templo ha comenzado a sufrir el desprendimiento de estucos y caída de cornisas, poniendo en riesgo la integridad física de quienes transitan por el frontis del principal edificio sagrado de la comuna”. El párroco Jorge López dijo que “doy gracias a Dios que no está abierta la iglesia. Ahora, si tuviera que abrirla no lo haría por la puerta principal, es peligroso porque puede caerle una cornisa o un pedazo de estuco a una persona”. El sacerdote asegura que “lamentablemente se están descascarando los mismos lugares que se repararon”. A juicio del religioso, hay una responsabilidad clara por parte de la empresa a cargo de los trabajos de restauración. ¿Acaso cuando se licita un proyecto financiado con fondos públicos, el contratista es el único responsable cuando las cosas no resultan según lo prometido? Por supuesto que no. El rol de la autoridad encargada tanto de la fiscalización de los trabajos, como de la recepción final de la obra, es ineludible.

Lamentablemente el estado calamitoso del icónico templo, no es un caso aislado en la comuna. Hace poco se supo que la municipalidad inició el proceso de invalidación de la recepción provisoria del proyecto de ampliación y mejoramiento del gimnasio del Club Deportivo Natales. Luego de meses de reclamos de los dirigentes, finalmente el alcalde firmó el decreto que dejó sin efecto el acta de aceptación temporal de la obra, por una serie de irregularidades e ilegalidades en la ejecución de los trabajos, a cargo de la Constructora José Cuevas, y por un monto cercano a los 1.800 millones de pesos. Lo insólito, es que mientras la directiva había denunciado reiteradamente las groseras fallas que tenía la construcción y se había negado a recibir el edificio, en febrero el municipio no tuvo problemas en dar su visto bueno a los trabajos realizados. Recién ahora la autoridad está dando marcha atrás, con sumario administrativo incluido por la eventual responsabilidad funcionaria, en la fallida recepción de la obra.

A la vista de todo esto, pareciera que en Natales el problema no radica en que la iglesia se esté cayendo a pedazos. El verdadero drama consiste en constatar las serias falencias que existen, en el proceso de fiscalización y recepción de trabajos, que además comprometen recursos millonarios de las arcas fiscales.-

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