• 19 de junio de 2024

LOS BUSTAMANTE DE PUERTO NATALES. UN TESTIMONIO DE FIDELIDAD A SALVADOR ALLENDE Y EL SOCIALISMO

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POR:  JAIME BUSTAMANTE

“LA HISTORIA ES NUESTRA Y LA HACEN LOS PUEBLOS”

Los hermanos Bustamante en especial Carlos y Osvaldo, fueron figuras gravitantes tanto en el movimiento obrero patagónico como en el Socialismo.  Pero específicamente de la ciudad donde nacieron, Puerto Natales, poblado lejano del Chile olvidado; allí llevaron como un emblema la consecuencia de lucha de la clase obrera chilena.

Esta es parte de su historia, tal vez contada con el amor y admiración familiar, pero que creo se acercará con mucha verdad y conocimiento, viniendo de un hijo y sobrino que los quiso entrañablemente y admiró siempre su valentía. A pesar de los pesares, hicieron carne la vieja premisa revolucionaria, ganar, perder, levantarse, perder, levantarse.

Esta historia tiene también un sentido mayor que va más allá de los Bustamante, se trata de prologar una parte importante, quizás la más importante, de la Historia del Partido Socialista de Puerto Natales.  Gracias al arrojo y valentía de quienes escondieron y mantuvieron a buen recaudo el primer libro de actas del Partido; gracias a los Bustamante,  las futuras generaciones,  los investigadores ávidos y los lectores comunes,  podrán conocer y leer el acta fundacional como algunas actas importantes,  tanto por su fecha y contenido. Se trata de la agrupación política de mayor vigencia, hasta antes del golpe de estado en Puerto Natales.

BAJO EL IMPERIO DE LA EXPLOTADORA

Hacia 1950 la ciudad de Puerto Natales era una ciudad en pleno desarrollo, poblada por ciudadanos llegados de recónditos lugares del planeta, pero en especial por familias chilotas que venían a surtir de mano de obra de la empresa ganadera. La Sociedad Explotadora Tierra del Fuego la más grande que existió en nuestra Patagonia; el latifundio más grande de Sud América, como tan bien lo describiera el presidente Salvador Allende. No olvidemos que llegó a tener tres millones de hectáreas bajo su control en el territorio magallánico.

Dominga Bravo, nacida en La Unión junto a Francisco Bustamante Hernández de la ciudad de Ancud, fueron los progenitores de los Bustamante;  ellos modelaron a estos jóvenes rebeldes con una clara conciencia de clase y férrea voluntad solidaria.  Dominga fue una destacada voluntaria de la Cruz Roja y de la Sociedad de Madres de Familia, organización que se dedicaba a ayudar a los nuevos pobladores que llegaban a vivir a Natales.  Que mejor ejemplo para moldear a estos jóvenes que después destacarían en su labor social y política.

Francisco Bustamante, más conocido como “Pancho Mañas” fue siempre un trabajador de campo, tuvo una alta distinción de la Sociedad Explotadora de la Tierra del Fuego por 50 años de labor ininterrumpida:  destacado en su juventud por ser un gran jinete, era un espectáculo obligado ir a los corrales de Estancia Nueva, verlo como amansaba potros para la Ganadera, lo que también le significaba algunos pesos más para un mejor pasar de su familia compuesta por ya cinco hijos: Francisco, Osvaldo, Carlos, Mario y Enrique.

Pues bien, Carlos y Osvaldo ya con solo 15 años ingresan a la Juventud Socialista, lo que les permitirá conocer quizás a uno de los más ilustres militantes del Partido en Puerto Natales, Octavio Castro Sáez, profesor de muchas generaciones de natalinos. Octavio fue un perseverante precursor de jóvenes provistos de conciencia política, un gran organizador del Socialismo natalino, por muchos años Alcalde, teniendo el destacado honor de ser el último Intendente de Magallanes nombrado por Salvador Allende, hasta el 11 de septiembre de 1973.

LA HERENCIA DE LUCHA: NATALES SOCIALISTA

De la mano del “maestro” Castro, como cariñosamente se lo llamaba, estos jóvenes además de su labor política partidaria se adentrarían en el terreno sindical, eslabón importante lamentablemente hoy poco practicado, como lo es entre el partido de clase y sindicato.

Corrían años donde los partidos de clase (socialismo y comunismo) desplazaban de la vanguardia a los grupos del movimiento anarco sindical, precisamente ahí los Bustamante se lanzaban a esta nueva aventura política, que ya no era solamente su trabajo de propaganda o la banda de guerra, sino ser dirigentes de los trabajadores patagónicos.

Tuve la suerte de conocer de primera fuente los recuerdos sobre sus inicios en el mundo sindical, que por esos años se destacaría por ser una fuerza gravitante en el devenir político de la izquierda en la región.  Los Bitterlich, Gallardo, González Gijón, Triviño, Calixto, Juan Efraín Ojeda  y tantos más fueron sus maestros en las lides sindicales, también les permitió conocer palmo a palmo la Patagonia recorriendo las diferentes estancias diseminadas en el territorio, Guido, Castillo, Tranquilo, Dos Lagunas, Laguna Blanca , Rio Verde, Oasy Harbour, Cameron y otras.  En sus labores de discutir los convenios que se negociaban con la Explotadora, como se le denominaba en el lenguaje coloquial, a la empresa que detentaba este latifundio.

Ese año 1952,  sería un año que marcó a fuego a Carlos y Osvaldo;  la primera campaña presidencial de Salvador Allende, un líder que los cautivó y por el cual trabajaron denodadamente.  Fueron  cuatro campañas presidenciales colaborando abnegadamente con el Presidente mártir.  Es bueno recordar que Puerto Natales desde 1932 época de fundación del Partido Socialista, se erigía como un reducto socialista, donde el partido no perdía elecciones municipales ni parlamentarias. Todo esto gracias al trabajo político principalmente dirigido al campesinado; un colectivo social que los Bustamante conocían como la palma de su mano. Ello, permitió mantener esa posición histórica que se reafirmaría al retorno de la democracia en 1990.

Los años sesenta serían para ellos una vorágine de trabajo político, cada vez estaba más cerca la posibilidad que su eterno candidato presidencial pudiera llegar a la Moneda; se conjugaba con ello la fuerza incontenible de una juventud deseosa de cambios, la aventura de los barbudos que daban vuelta la historia de Cuba, también los motivaba y generaba intensas discusiones si era o no posible un Socialismo a la chilena.  Carlos sobre todo fue inconfundible hasta sus últimos años con su boina calada al estilo del Ché.

Mientras Osvaldo se volcaba a la tarea de asumir una candidatura a regidor de su comuna , con todo lo que eso significaba, con una contundente fuerza que emanaba desde el partido de sus militantes y simpatizantes pero que a pesar de eso, era difícil enfrentar a candidatos con fuerte apoyo gubernamental.  Era Carlos quien tenía que asumir las tareas internas como Secretario Seccional, con un estilo que permitía que se incorporaran jóvenes de una edad cronológica menor que él; aparecieron los González, Ferrer, Gómez, Talma, Ojeda, Rodríguez y tantos hombres y mujeres que hicieron su aporte para el triunfo tan esperado del 4 de septiembre de 1970. Año que Salvador Allende es elegido Presidente de Chile.

LA OTRA CASA DEL PUEBLO

Pero los tres años más hermosos de la historia de Chile, darán para un largo capítulo, por eso no me es posible pasar por alto,  la gran y grata misión de seguir el ejemplo vivo de Francisco y Dominga al constituir familia en esta Patagonia de sacrificio y lucha. Así es como Osvaldo contrae matrimonio  con Yolanda Viano Santos, hija de padre migrante griego, cuya esposa descendía de una familia de sacrificados pioneros natalinos. Familia que también adhería a la causa socialista.  Su hermano Ángel fue regidor socialista por la comuna de Puerto Natales; la tía Yola fue sin duda un bastión en el núcleo de los Bustamante, definitivamente si bien existía la Casa del Pueblo, ubicada en la calle Esmeralda, la casa habitación de los Bustamante en Phillips 665 era una sede más del Partido, no hubo dirigente político nacional o regional  que no estuviera en esa casa.

Los visitantes constantes eran Aniceto Rodríguez, Clodomiro Almeida, Adonis Sepúlveda, Carmen Lazo, María Elena Carrera, Hernán Huenuman, Pedro Muñoz, Nelda Panicucci, Rolando Calderón y tantos que nombrarlos a todos/as sería imposible, en esas reuniones y encuentros;  Yolanda y Dominga fueron grandes anfitrionas entre cazuelas, empanadas y los cafés que se alargaban hasta muy tarde entre tanta discusión, debates y campañas electorales.

Recordar a la tía Yola y su bondad infinita es casi imposible, difícil describir su paciencia constante, su voluntad y fortaleza para enfrentar los duros momentos de la dictadura, acompañar a Osvaldo en esos momentos tan difíciles, sostener a su familia, una madre que entregó todo su amor y ternura a Patricia y Osvaldo sus hijos. Siempre lamentaremos su pronta partida, no lo merecía, menos los embates de las enfermedades que la aquejaron:  tía Yola tienes un lugar especial en esta historia, sin duda traspasaste con creces tu espíritu de amor y unidad familiar. Cómo no recordar a aquellas personas que sintieron profundamente tu muerte , como aquella familia que tu hogar acogió cuando llegaron relegados a Puerto Natales después del 73.

Heroínas como Yolanda Viano Santos, tal vez no llenan grandes páginas de nuestra historia, menos en aquellos años, cuando claramente ese era un espacio para hombres, por fin hoy si hemos avanzado y con ejemplos como este, cada día se dignifica y reconoce tan importante papel histórico.

Mi padre Carlos en Edilia Henríquez García, encontró el amor de toda su vida; Edilia hija de Juan Henríquez y de Elvira García, fue una mujer que desde muy joven cultivó su amor por las letras, lamentando siempre el que le haya tocado ser parte de una generación que nunca tuvo el espacio en un mundo literario, reservado para hombres. Aun así siempre escribió y guardó bajo siete llaves sus poesías y prosas, que sólo compartía en ocasiones muy especiales.

Se consagró por entero a cuidarnos a mi padre y a mí.  La pérdida de su primer hijo  (Pablo) fue una llaga en su alma; la negligencia de un médico en un pueblo, con una evidente carencia de profesionales y por supuesto donde los pobres sufren las consecuencias. Mi hermano murió a los 5 meses por efecto de una diarrea que dio paso a una deshidratación, lamentablemente el médico se dignó a atenderlo cuando ya no era posible su reanimación.  Difícil entender hoy que un niño muera por esas circunstancias, pero bueno la vida aunque dura y difícil había que enfrentarla y que mejor que con su compañero Carlos y  yo que  nací después de 2 años de ese fatal acontecimiento y por supuesto su amor por las letras ,que la acompañarían toda su vida.

AÑOS DE IDEALES Y REALIDADES

Como esta historia tiene ribetes muy políticos , me remitiré al papel que mi madre jugó en esa parte de la historia. Quiero recordar el nivel de politización de los años 70, tal como ocurría en la casa de mis abuelos paternos también las reuniones hasta altas horas de la noche se vivían en mi casa pero fundamentalmente de hombres, las mujeres se reunían en los Centros de Madres y claro si esa era la tarea política en mi casa funcionaba, uno que llevaba el nombre de la }senadora María Elena Carrera.

 No quisiera dejar pasar una historia que considero relevante en la vida política de Carlos, se trata de la invitación que se le formulara, para ser parte del grupo de militantes del Partido Socialista,  que fueron en apoyo a la aventura revolucionaria que lideraba el Ché;  a propósito de ese acontecimiento político,  me refiero a la aventura revolucionaria de Ernesto Ché Guevara y su llegada a un lugar de Bolivia.

En Chile y en el Partido Socialista existió un grupo de avanzada con posiciones muy revolucionarias y se denominó “Elenos” para simplificar el nombre de Ejército de Liberación Nacional.  Su tarea era formar un destacamento de chilenos internacionalistas que irían a Bolivia en labores de apoyo a la guerrilla; este grupo recibió nombres de compañeros probados en el accionar político, por sus convicciones y acciones,  se les invitaba a formar parte de este exclusivo grupo.

Un hecho relevante en esta coyuntura política, en Magallanes fue el propio Salvador Allende, quien entregó nombres para tan importante tarea, siendo uno de esos hombres elegidos mi camarada padre.  Conocía perfectamente a Carlos y pidió Allende que fuera considerado para una misión tan importante como peligrosa, pero yo había nacido y fue ese acontecimiento que no permitió a mi padre tomar esa inmensa responsabilidad que se le había conferido.  Todos de alguna manera sabemos en lo que desembocó esa aventura revolucionaria, pero aún no se ha escrito ni tampoco investigado mucho sobre varios compañeros chilenos, que no volvieron y murieron con otros nombres en tierras bolivianas.

 LA BESTIALIDAD DE LA DICTADURA

Después de este paréntesis , vuelvo al papel de mi querida y recordada madre. Si bien es cierto mi madre no tuvo un papel relevante en cuanto a su militancia, siempre se mantuvo acompañando a mi padre; fueron momentos de mucha angustia y pena el día que la patrulla de militares que era dirigida por un cabo de apellido Valencia,  al que  ubicábamos porque era basquetbolista del Club Lanceros, lo fue a detener tras el golpe militar de 1973.  Recuerdo al pasar de los años haberlo encarado en un supermercado y sólo atinó a salir inmediatamente del local.  Este sátrapa estuvo a cargo del operativo para llevarse a mi padre detenido, recuerdo esa noche como si fuera hoy, había que avisar lo ocurrido y mi madre cruzó en medio del toque de queda hacia el frente de mi casa, donde el único vecino que tenía teléfono, para avisar a mis abuelos y tío Osvaldo la detención de mi padre. Claramente mi madre, no midió el peligro que significaba esos días, andar fuera del toque de queda.

A la mañana siguiente junto a mi abuela Dominga mi madre fue a la Comisaría a preguntar y denunciar la detención de Carlos y Carabineros no entregó  información, después se fueron a la gobernación, donde confirmaron la detención y fueron muy maltratadas por el gobernador militar de la época de apellido Soto Pellizari.  A pesar de este amargo momento, pudo más la fortaleza de estas dos mujeres, que con todo el dolor de madre y esposa de saber que su ser más querido estaba en una situación de inmenso peligro.

 Se sabía por las noticias, de los fusilamientos , la aplicación de la ley de fuga, las torturas y vejámenes a que eran sometidos los prisioneros políticos. A eso se sumaba la situación ocurrida con Osvaldo,  quien fue detenido antes y salvajemente torturado,  su situación de salud debido a la tortura se complicó a tal punto que lo llevaron al hospital donde el médico en un gesto de valentía increíble,  para los momentos que se vivían , informa a los militares  que debe dejarlo hospitalizado por que estaba en una situación gravísima.

Nos cuentan amigos que trabajaban en el hospital que su cuerpo estaba completamente morado a causa de los golpes y se ordena operarlo de urgencia por las lesiones internas que tenía;  pero estas dos mujeres nunca bajaron los brazos para exigir la libertad Carlos, como ocurrió en tantos lugares , las mujeres madres , esposas , hermanas fueron la primera línea de la resistencia contra la dictadura.

 ENTRE EL ENSAÑAMIENTO Y EL SUFRIMIENTO

 Hay que sumar a ello lo ocurrido con dos hermanos mas,  que aunque no tenían una participación tan directa en la política , si no más que simpatizantes del gobierno también fueron detenidos, eran Mario y Enrique;  Mario fue un destacado deportista de Puerto Natales y chófer de la ambulancia del hospital , conocida era su simpatía y amabilidad;  militares del regimiento Lanceros lo fueron a buscar una noche a su casa y lo entregaron al otro día completamente golpeado, también se le aplico Pentotal un medicamento que indicaba que podía una persona declarar la verdad según alguna versión de un facultativo.

Las consecuencias para Mario en el futuro fueron terribles, estamos seguros que las lesiones post traumáticas, incidieron fuertemente en su salud y al poco tiempo una esclerosis lo dejo parapléjico hasta su muerte.  Enrique por su parte se desempeñaba como asistente de la educación, increíblemente la gente y sobre todo los/as estudiantes lo apodaban “buen hombre”, claramente por su calidad humana y su forma tan alegre de vivir la vida, aun así también fue tomado prisionero.  Fue salvajemente torturado en el edificio de la Cruz Roja, que fue utilizado por los militares para esos fines tan horrorosos , contrastando con la limpia historia de un edificio histórico para Natales. Siempre he creído que ese lugar , centro de tortura para tantos hombres y mujeres natalinos, debiera transformarse en un lugar de memoria , para que nunca más volvamos a vivir tanto horror y tanta indignidad.

No quiero dejar pasar una situación muy terrible, el hermano mayor de los Bustamante, Francisco era militar, no quiero pensar el momento difícil que le tocó a mi tío Pancho por las circunstancias descritas.  Creo que nunca se conversó el tema entre los hermanos, al menos nunca lo supe de boca de mi padre, sólo quiero contar una situación que refleja lo impactante y dolorosa que debe haber sido para un hermano mayor , lo que estaba sucediendo con sus hermanos. Él se desempeñaba en Punta Arenas y mi padre me cuenta que el estando prisionero en el Regimiento Pudeto, se encontraba en el patio donde podían salir los presos en algunas horas, detrás de un muro escuchó un silbido muy característico de los hermanos desde niños a lo que él contestó de igual forma y volvió la respuesta .  Claramente era Pancho su hermano , que mi padre entiende que fue una manera de decirle , que estaba preocupado pero que más podía hacer, entendiendo que también al interior del ejército había una fuerte represión.

LAS HUMILLACIONES; OTRA FORMA DE TORTURA

 No había prisionero político que no tuviera un familiar o amigo cercano en las FFAA, en las ciudades pequeñas, muchos se conocían y tal vez muchos no podían entender cómo esto estaba sucediendo;  la campaña del terror también se vivió al interior de los cuarteles;  la propaganda respecto al invento de un plan llamado Z  que suponía que los miembros de la Unidad Popular asesinarían militares en la parada de septiembre de 1973, muchos militares  se la tragaron y  creyeron.  Más de una vez amigos de infancia de mi padre y que eran militares, le preguntaron que cómo se les ocurría querer matarlos en esa fecha. Bueno, ya al pasar de los años los chilenos sabemos cada día más de estas campañas del terror.

El ensañamiento contra esta familia por parte de los poderosos y sus lacayos (los militares) no terminó, la casa de mis abuelos, donde también vivía Osvaldo fue allanada con una violencia innecesaria, no trepidaron en que había dos ancianos y niños. Mi padre fue enviado a Punta Arenas esposado y golpeado junto a su buen compañero Julio Águila. Los embarcaron en un bus de la Empresa Fernández,  ambos esposados con claras evidencias de torturas:  mi padre siempre recuerda ver algunos pasajeros llorando, al tener que presenciar este lamentable escenario. Puerto Natales era en esa época una pequeña ciudad y la mayoría se conocían más aun ellos que eran personajes reconocidos.

Hay pocos testimonios del horror que sufrieron los presos políticos en Puerto Natales, el relato de mi padre,  dice que el mismo día que lo detienen comienza el infierno, es recibido con golpes de puños y patadas en un lugar que está casi seguro fue el regimiento Lanceros, aunque estaba vendado el recorrido era conocido por él, ya que antes fue La estancia Nueva de la Ganadera Tierra del Fuego, donde trabajó mi abuelo y él fue vellonero y ayudante clasificador en las faenas de esquila.

Sus torturadores eran el suboficial de Ejército Julio Contreras, el Chueco Morales y Cachencho Díaz también militares.  Siempre se le preguntó por las armas escondidas en Cerro Castillo y que según su información habrían sido desembarcadas por un barco cubano. Todas estas preguntas fueron en el marco del famoso Plan Z que al pasar de los años se descubrió que fue una justificación, en especial para mantener cohesionado al ejército.  Además de los golpes, quemaduras con cigarros, también llevado al muelle de Puerto Natales vendado informándole que estaban su mujer e hijo listos para tirarlos al mar si no declaraba, acompañado de ruidos en el mar donde supuestamente eran arrojados su esposa e hijo.

Esto es parte del terror vivido en esos días, antes de ser enviado al Regimiento Pudeto de Punta Arenas, lugar donde estuvo 4 meses detenido y liberado volviendo a su ciudad donde debía ir a la comisaria y firmar todos los días.

Retomar la vida en condiciones normales no fue fácil, además de los vejámenes sufridos, comenzó la persecución laboral, mi padre había comprado una casa a través del municipio  donde había sido funcionario, antes de ejercer labores de Subdelegado del Gobierno de la Unidad Popular de Dorotea y Cerro Castillo.  Ocurrió que el Alcalde de la época, Felix Dillems, comenzó a solicitar nuestra casa con una presión indebida, sólo sosteniéndose en lo todo poderosos que se sentían los lacayos y serviles de la dictadura.  Solamente la firmeza de mi padre y los documentos que lo avalaban como propietario, lograron tener la fuerza para no ser desalojados, sabemos que en muchos lugares de Chile estos mandos medios ansiosos de poder y revanchismo pudieron cometer estos abusos.

Por su parte, Osvaldo que además de su posición de Regidor de la comuna, que no significaba ningún tipo de remuneración, desarrollaba su trabajo como camionero y como distribuidor del gas en botellas, su concesión fue caducada, por una evidente persecución política.

Esta reseña que les presento es parte de la historia que he seguido escribiendo y que debiera transformarse en un libro homenaje, al que un gran amigo y compañero me pide que lo denomine “Los Tres Papas de Puerto Natales” (*) que contará el trabajo valiente y comprometido de los Bustamante para luchar y organizar la resistencia a la dictadura, una parte importante de nuestras vidas en la cual me permitió caminar junto a ellos y aprender de la lucha social.

Debido a los acontecimientos y la fecha conmemorativa, decido publicar una parte, también como homenaje en esta fecha, a quien fuera el hombre más consecuente y digno que he visto en mi vida, como lo fue mi querido camarada padre.

Para Carlos y Osvaldo con todo mi amor.

Punta Arenas, 10 de septiembre del 2023.

  • Nota del editor. Seguramente, serán muchos los jóvenes que se interesarán en leer este relato tan emotivo. Decir que en el anecdotario natalino los hermanos Bustamante fueron más conocidos por los vecinos como “Tres papas”. Ello debido a su intervención ( Carlos y Osvaldo) en las negociaciones con la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego,  en donde en los convenios colectivos,  se negociaba beneficios tan domésticos como la alimentación de los operarios de campos y frigoríficos. Las comisiones integradas por los hermanos Bustamante eran defensoras de la porción abundantes de papas en el menú de los trabajadores, sobre todo en tiempos de esquila. Quienes los conocieron señalan que ellos aceptaban con mucho humor esta nominación en una ciudad como Puerto Natales donde todos sus habitantes eran conocidos por apodos o sobrenombres.

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