• 7 de febrero de 2023

Natalinos frente a una coyuntura impensada. ENTRE LAS SALMONERAS Y EL TURISMO

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Por:  Observador

Dos noticias remecieron el mercado de los viajes aéreos hacia la Patagonia. El primero tuvo como escenario la localidad vecina de El Calafate. Aerolíneas Argentinas anunció dos frecuencias de vuelos semanales de uno de sus Air Bus 330-200- hacia el aeropuerto de Ezeiza- llevando en sus bodegas salmón producido en Puerto Natales, con destino final el mercado norteamericano. Recordemos que Chile es el segundo país productor de salmón en el mundo después de Noruega. 

A la vez en Chile la línea aérea Sky es la primera que anuncia que se quedará dos meses más operando sus vuelos entre Santiago y Puerto Natales. No ha reconocido la razón de su “dadivosidad” comercial. Pero quienes están metidos en el negocio aeronáutico, apuntan a la cantidad de transporte de pasajeros, que viene desde el norte del país, para desempeñarse en las labores de producción salmonera que se desarrollan en nuestra ciudad. Tanto por lo centros de cultivo, como por el crecimiento exponencial de las labores de faenamiento de dichos peces; antes el personal llegaba a Punta Arenas de preferencia proveniente de la Región de Los Lagos.

Pero Sky también hace vuelos mixtos de carga y pasajeros. Pues en el retorno lleva en sus bodegas pallet con salmones natalinos con destino a Santiago y de ahí a cargueros que viajan a Miami llevando un preciado cargamento. La gran competencia es llegar tan rápido como los noruegos con salmón fresco a las cocinas de los norteamericanos. En lo posible dentro de las 48 horas. Claro que no en el tonelaje que parte desde El Calafate, por ser las aeronaves chilenas A 320 de fuselaje estrecho. 

Todo lo anunciado compromete las obras de infraestructura que tanto Chile como Argentina tienen en la Patagonia. En el caso del aeropuerto de El Calafate, la llegada de los aviones Air Bus 330-200, mixtos de pasajeros y carga, ha sido posible gracias al alargue de la pista para que aterricen estas moles aéreas.  No es el caso del aeropuerto natalino que no tiene el largo de pista para las aeronaves más grandes.

Lo que entusiasma es como la intensidad del transporte aéreo de salmones favorece de manera colateral al turismo. Por eso no es ajeno a la realidad el comentario de un lector de las informaciones,  a través de una de las redes sociales, manifestaba… “Quién iba a pensar que gracias a los salmones se está beneficiando el turismo”. Comentario polémico, luego que hasta hace poco, la opinión de los anti salmoneras en Puerto Natales, tenía como argumento que ambas actividades eran incompatibles, pues el objetivo del turismo era mostrar una Patagonia “prístina”, sin salmoneras contaminantes.

La evidencia es que el capital está para reproducir bienes. Los salmones se están criando muy bien en los lejanos y tormentosos canales de Ultima Esperanza. Las empresas productoras van ganando terreno en los porcentajes de exportaciones a nivel regional. Están interviniendo fuertemente en la fuerza de trabajo; absorbiendo personal de otros sectores como lo son la pesca artesanal y el turismo. Hasta el momento, al menos, dicen quienes han cambiado de labores, “Tenemos trabajo todo el año, buena comida en los centros y buen descanso”, y lo más peligroso- para los otros sectores de la economía -pagan salarios difíciles de equiparar. 

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Las empresas salmoneras, donde llegan, no han contribuido al arraigo poblacional; en Natales es evidente la imposibilidad de acceso a lugares donde vivir para los recién llegados; debido al alto costo de la habitación, la mayoría de los trabajadores, sobre todo quienes trabajan en la Plantas viven en una situación de hacinamiento, que puede gatillar comportamientos sociales purulentos y poco recomendables.

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