• 4 de febrero de 2023

OPINIÓN. Allende y la defensa de la República

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«Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. 

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!.

Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición». Parte del último discurso de Salvador Allende, en el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, difundido por Radio Magallanes

Salvador Allende eres una estrella que brilla en el firmamento, diste tú vida por tu pueblo, defendiste la República hasta las últimas consecuencias, siempre has sido mi héroe, para mí es un honor llevar tu nombre.

Silban las balas, el humo no deja respirar, las esquirlas por todos lados, algunos heridos, gritos ensordecedores, la resistencia en la Moneda era feroz. El presidente Allende junto a dos de sus hijas, a los Gap, miembros de investigaciones y funcionarios del gobierno hacían frente a un desigual ataque y posterior bombardeo.

Los acontecimientos comenzaron a desarrollarse desde muy temprano. Informado de la sublevación de la Armada, Allende se dirigió raudamente al Palacio de La Moneda a las 7:30 horas, el que estaba custodiado por tanquetas de carabineros. Luego de conocido el primer comunicado de la Junta Militar, poco a poco se fueron retirando. Cuarenta y cinco minutos más tarde, se iniciaba el ataque al palacio de gobierno por tierra.

Cerca de las once de la mañana, el presidente Salvador Allende dirigió su último mensaje al país, a través de una cadena de radioemisoras simpatizantes del gobierno. En éste señalaba su decisión de no abandonar la casa de gobierno. Agregaba que se mantendría firme en su postura de «seguir defendiendo a Chile».

Al mediodía se inició el bombardeo sobre La Moneda, el que se prolongó durante 15 minutos. Aviones Hawker Hunter de la Fuerza Aérea de Chile, luego de sobrevolar su objetivo, atacaron la sede del gobierno con cohetes «rockets» que destruyeron dependencias y provocaron el incendio del edificio. Pocos minutos después caía La Moneda y el presidente Salvador Allende era encontrado muerto en el salón principal. Al día siguiente, toda la prensa del país mostraba en primera plana el Palacio de La Moneda destruido y humeante. Con tres siglos de historia y habiendo albergado a veintitrés presidentes de la República de Chile, éste nunca antes había sido destruido.

Allende muere defendiendo la República, es una figura heroica que no cede frente a los golpistas, su sacrificio es una declaración de principios, su consecuencia la pagó con su vida.

La destrucción de la República se había consumado y comenzaba a caer un oscuro manto sobre Chile, vendrían días de dolor y de mucha oscuridad para nuestro pueblo.

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