• 23 de octubre de 2021

Opinión. «Se imagina, Ud. Señor lector, un Hospital donde no existe ningún mérito para ser Director».

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Si me permite, Ud. señor lector, hacer una analogía sobre el sistema de salud chileno, que bajo mucha opiniones es de vanguardia mundial y otras no tanto, nuestros directores de Hospitales se enfrentan a un desafío extremadamente arduo en la carrera por desarrollar nuevos hospitales, muy similar a lo que sucede en una carrera de 3000 metros con obstáculos; estos no son una simple valla, la cual una vez que la sorteas, sigues corriendo, sino que en poco tiempo empiezas a sentir el frío, la humedad y el peso del agua del foso, que aunque lleves las zapatillas más tecnológicas del mercado, es una variable que no puedes manejar, ni técnicamente, ni psicológicamente.
Voluntad política: La organización que nos une como sociedad, es el estado “moderno”, el cual nos proporciona una serie de herramientas para definirlo, organizarlo y juzgarlo “democráticamente”.

La voluntad política que un estado tiene sobre una comunidad pudiese estar condicionada por la mediatización, corriendo el riesgo de desarrollar movimientos centrífugos a la democracia (Castromil et cols 2020: La comunicación política en la era de la mediatización). Si mediatizamos la línea de trabajo sobre un hospital al igual que sus autoridades, pudiésemos perder el control de la dirección administrativa y ver surgir ideas individuales, que no beneficien a la comunidad.
Apego al diseño hospitalario: una de las funciones de Redes Asistenciales es dictar las orientaciones técnicas, normas y recomendaciones de rediseño, tanto de los proyectos hospitalarios, de la construcción de hospitales, la implementación de estos (capital físico y humano) y la modificación de algunos de ellos, dejando atrás modelos obsoletos.
(https://www.minsal.cl/mision-y-funciones-2/). Si nos ceñimos estrictamente a estos parámetros, en teoría, podríamos cosechar los frutos de una buena gestión.
Evolucionando a un país desarrollado en materia de especialistas: según informe del MINSAL el año 2014 existía un déficit de especialistas de 3.795, afectando a 1.500.000 usuarios. Se desarrollan estrategias nacionales para cubrir esto mediante becan primarias (tras el egreso de la escuela de medicina), las cuales una luego de 3 años provee de un especialista por 6 años a una localidad, como un compromiso de devolución (Especialización
médica en Chile: tipos, mecanismos y requisitos de postulación. Una actualización de los procesos para los médicos generales. Diego E. Clouet-Huerta, et cols. Rev. méd. Chile vol.145 no.11 Santiago nov. 2017). Hasta ese entonces los médicos generales suplían esas plazas, sin embargo ellos tras cumplir su período destinados a zonas lejanas, no tienen OBLIGACIÓN alguna de volver a la localidad donde ejercieron, perdiendo un capital humano especializado que muchas veces termina trabajando en el mercado privado.

Por otro lado, los antiguos médicos generales destinados a zonas extremas, gozaban de la experiencia entregada en la práctica, que fue severamente afectada por la Ley 20.584 que regula los derechos y deberes de las personas en relación a acciones vinculadas a su atención de salud, que entra en vigencia el 1º de Octubre de 2012. Esto aplazó la entrega de las destrezas prácticas que clásicamente se hacían en los internados, hacia las residencias o especializaciones, dejando a los médicos generales capacitados para actuar bajo supervisión y en lo posible en estamentos de baja complejidad (consultorios, hospitales comunitarios).

Rumbo a la acreditación: conocido como un proceso periódico de evaluación al cual se someten los prestadores de salud “voluntariamente”, respecto al cumplimiento de los estándares de calidad fijados y normados por el Ministerio de Salud. Para que una institución esté acreditada el 100% de sus especialistas deben estar certificados, o poseyeren en pocas palabras, su licencia para ejercer la especialidad. Independientemente del mecanismo de certificación, pues contamos con un gran porcentaje de médicos extranjeros ejerciendo la profesión en Chile, ellos deben contar con sus certificaciones completas para ejercer.
Es menester de cada Director verificar las adecuadas credenciales antes de dar curso a los contratos Hospitalarios y se puede poner en duda dicha calidad en casos excepcionales en los cuales por razones circunstanciales, se ha dado permiso para ejercer sin haber rendido el total de las pruebas requeridas (prácticas y teóricas).
(https://www.cooperativa.cl/noticias/

pais/salud/medicos/minsal-revoco-permisos-excepcionales-para-medicos-extranjeros-sin-e
unacom/2019-01-22/121704.html). Sin embargo, algunas organizaciones persisten no respetando esta normativa.
Pérdida de la jerarquía: Ciertos sociólogos han descrito tendencias en nuestra Sociedad (Modernidad Tardía, Bauman 2003). La Modernidad tardía se ha tornado líquida, los fluidos cambiantes diluyen los fundamentos epocales, han desjerarquizado los sistemas, incluso los hospitales. (Emilio Torres Rojas. Cuestionamientos de la sociedad moderna y criterios contextuales para una discusión de los principios de la educación actual. Aleth. rev. desarrollo. hum. educ. soc. contempo. vol.10 no.1 Bogotá Jan./June 2018). Shamus Rahman Khan, profesor de Sociología de la Universidad de Columbia, nos ilustra acerca de nuestra visión de la meritocracia en Chile, en su entrevista a CIPER Chile el 2018, abriéndonos los ojos a la triste realidad chilena: es un mito. Se imagina, Ud. Señor lector, un Hospital donde no existe ningún mérito para ser Director.
Estos obstáculos pudieran ser fundamentales en la carrera por desarrollar centros de salud de mediana y alta complejidad, y como todo deporte requiere entrenamiento y capacidad académica para llevar los calcetines mojados hasta la meta.

Ciro Bustos. Médico RCM 23903-8

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