• 24 de julio de 2024

SALVADOR ALLENDE- Por Jorge Díaz Bustamante

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En diciembre de 1973, el escritor Enrique Lafourcade (1927-2019), entregó a la editorial Grijalbo (España) la novela titulada “Salvador Allende”. El relato es un dramático monólogo del entonces presidente de la república. Los hechos se desarrollan durante el día once de septiembre de 1973, fecha en que se produce el quiebre de la democracia en nuestro país.

La edición de 30.000 ejemplares no está exenta de polémicas, es bien recibida en Argentina y rechazada en México. En Venezuela sufrió el boicot con manifestaciones públicas en franco repudio al autor del texto. La historia nos dice que en marzo de 1973 se le habría encargado, por parte de la Editorial Grijalbo, a Enrique Lafourcade una biografía de Salvador Allende, sellado el compromiso se fijó una fecha límite; diciembre de 1973, sin embargo el escritor se sentía bloqueado y no podía avanzar. Según la confesión del propio autor al momento de producirse el golpe se dijo: “Esta no es una biografía sino una novela, y yo no soy un ensayista sino un novelista. Escribiré una novela donde Salvador Allende cuente los últimos instantes de su vida”. La novela tiene la premura y la urgencia de los aciagos acontecimientos, finalizada en un mes y medio de febril escritura, intenta relatar un primer apronte a los luctuosos hechos desde un punto de vista de la ficción. Llama la atención la estructura, ya que en las páginas impares transcurre la novela con un potente monólogo interior del personaje central, que expone sus temores y sus sueños en un diálogo interno, apasionado, a veces incoherente, donde desnuda su absoluta soledad y la esperanza puesta en un pueblo que llegará a apoyarlo en su utopía revolucionaria. Las páginas pares, a su vez contienen información de documentos de carácter público; breves artículos de la prensa mundial, declaraciones de connotados personajes del mundo político o del entorno cercano al presidente, que muchas veces vienen a confirmar o bien a contradecir lo expuesto en la discursiva novelesca. De esta manera se intenta retratar una época convulsionada, marcada por la polarización política. Frente a la dramática circunstancia, se nos presenta a un hombre de firme determinación: “No me rindo. No me verán rendido, los traidores. No verá el pueblo a su compañero-presidente, esposado en la cárcel, en la ignominia, no les daré ese gusto”. Al mismo tiempo, manifiesta sus debilidades y sus dudas “¿por qué no vinieron?... “¿Por qué no está aquí el pueblo?... ¿Por qué no están aquí?. Lo que pone en evidencia el heroísmo y la orfandad en la que se encontraba el presidente de la república con todo el dramatismo e intensidad de sus minutos finales. Por estas páginas caminan los recuerdos, la figura de Ramón Allende Padín, el abuelo hereje, el rojo, furibundo alfabetizador, el radical que enseñaba al pueblo a leer. La amistad con el maestro mueblista y zapatero anarquista, Juan Demarchi. Los años de carencia en la escuela de medicina. La muchacha de ojos verdes, de elegante vestir, de risa dulce que se llamaba Hortensia. El tren de la Victoria que recorría el sur, las multitudes el pueblo unido otra vez; “ahora le toca al pueblo”. Todo ello en medio del caos: “Nos están bombardeando. Nos van a hacer volar ¡nadie se mueve! ¡nos están matando!, todo se mueve, todo se movía, el polvo en el aire, el humo…” Por directa asociación de la memoria, en estos instantes nos lleva a: ¡ a la calle! ¡salgan! Bajando en tropel las escaleras, el serenísimo gritando ¡caracoles! ¡caracoles! ¡terremoto! ¡a la plaza! ¡a la plaza Victoria!. Las palmeras, el quiosco de fierro, los bancos, la gente se caía, el aire lleno de polvo, de explosiones, ¡terremoto! ¡ahí viene de nuevo!. En 215 páginas el escritor Enrique Lafourcade logra crear un retrato de uno de los hechos más trascendentales de la historia de nuestro país. Los procesos y lucha sociales que llevarán a Salvador Allende a ocupar la presidencia de Chile y el cruento golpe militar que pondrá fín a la tradición democrática de nuestra nación. Es el mismo autor quien se pregunta ¿es un ataque a Salvador Allende o se trata de su apología?. Solicita entonces que sea el propio lector quien juzgue estos escritos. En una entrevista posterior cedida a Mónica González el polémico escritor expuso sus discrepancias ideológicas: “La utopía allendista me pareció pobre. Los socialismos terrestres manejados por políticos carecen de futuro. La historia lo ha comprobado. Todo socialista en el poder me inspira desconfianza. Todo socialista torturado, ante el paredón, perseguido, es mi hermano”. Desconocemos la proyección que haya podido tener esta publicación que al parecer pasó desapercibida para la opinión pública. A nosotros nos parece un gran aporte a la literatura nacional que merece ser revisitado. Creemos necesaria una reedición de este texto que permitirá dar una nueva mirada a 50 años del golpe militar.

*JORGE DIAZ BUSTAMANTE PUERTO NATALES, JULIO 2023

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