• 26 de enero de 2023

TURISMO PARA TODOS: LAS NUEVAS TENDENCIAS DE LA ACTIVIDAD

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Por Observador

Todas mis ideas parten de la evolución de los hechos recientes, sobre todo en lo referente a lo económico. Bien sabemos que Puerto Natales en esta actividad siempre ha tenido una economía de grandes contrastes. Partiendo de los tiempos en que fuimos parias de la República Argentina, hasta 1978. Año del conflicto bélico, donde el vecino cerró sus fronteras a la mano de obra chilena y dejamos de ser el dormitorio de los mineros del Turbio.

Posteriormente y en el gobierno cívico- militar se dictaron leyes de excepción, donde Ultima Esperanza, sólo recibió las migajas. Jamás tuvimos Ley Navarino ni menos Zona Franca. Esta ley de excepción no sólo le da a Punta Arenas y sus habitantes un recinto cerrado, donde se puede comprar desde picarones para acompañar el mate, hasta maquinarias para todo tipo emprendimientos. Quienes ejercen actividades comerciales en su interior están exentos de pagar Iva y otros impuestos. Ello, ha permitido un comercio de primera y segunda categoría, el del interior de Zona Franca, generando grandes capitales y el del exterior sobreviviendo, transformado en el mejor de los recaudadores de impuestos

Los comerciantes natalinos, tiraban challas y serpentinas, cuando producto de la pandemia de Covid, la ciudad quedó sitiada por rigurosos cordones sanitarios; por primera vez sintieron la hermosa sensación de tener un circulante dadivoso; para evitar los malos ratos del control y la contaminación con el virus, nadie quería ir a comprar a Punta Arenas. Sumado a los fondos de ayuda estatal y la quitada de plata a las AFP, Natales nadaba en circulante y en emprendedores; las hermosas huertas natalinas vieron emerger conjuntos de viviendas para pernoctar. Ya había presión sobre la vivienda; colombianos y venezolanos que nos acompañaban como habitantes patagónicos, pedían la posibilidad de meterse en una “cabaña” a como diera lugar. Esto ante lo caro y escaso de una habitación.

Por otra parte, las empresas dedicadas a la salmonicultura, empezaron a llegar con sus cargamentos humanos, venidos de todos los rincones de Chile, para cuidar sus jaulas y faenar el nuevo maná tan rosado como el cobre. Y talvez, lo más interesante en este fenómeno de conversión de nuestra modesta economía: se abría la posibilidad, como nunca, para el ciudadano modesto de participar como agente activo en la gran empresa natalina, como lo es el Turismo.

Puerto Natales, como todas las ciudades con potencialidades turísticas de nivel mundial, iniciaba el lento camino de transformarse en una ciudad de ocio, teniendo como primeros viajeros de preferencia a los turistas nacionales y en especial al gran público proveniente por ahora de Punta Arenas y en los meses siguientes a toda la Patagonia y Tierra del Fuego. Un optimista afirmaba, “como Viña para los santiaguinos”

El turismo receptivo de El Calafate, ya venía abriéndose paso, con esta participación en el turismo popular y de viajeros que va a dominar el turismo receptivo del futuro. Algo que se consideraba una modalidad sólo para turismo selectivo hoy domina el mundo; los sitios en internet como Despegar, Tripadvisor, Booking, Kayak, Agoda, Atrápalo, Expedia, Detecta Hotel, Trip y otros, ubicados al paso para esta crónica, permiten al pequeño y mediano empresario ofrecer sus atenciones en ventanas abiertas al mundo entero. Es la revolución sin precedentes que nadie vislumbraba y que está llegando a Puerto Natales; hace de cada natalino, un potencial empresario turístico.

Son muchos, quienes, aún arriscan la nariz, cuando ven anuncios como aquel que circula en las redes sociales, dando cuenta que se puede estar cinco días y cuatro noches en Magallanes, incluyendo estadías en Natales y Punta Arenas y un día en el Parque Nacional Torres del Paine por tan solo $ 550 mil pesos. Esos valores, han hecho llegar a la gran masa de viajeros (no hablemos de turistas, porque esos son los que vienen en paquetes turísticos). Son los que vemos en negocios de comida rápida, en supermercados comprando para “el comistrajo en la cabaña”.

Aquí viene la primera gran interrogante; tiene mucho que ver con nuestro futuro turístico como ciudad; ¿Cuál de las propuestas turísticas es más favorable a nuestro bienestar y economía local? . A fin de cuentas estamos hablando de cómo mejoramos nuestra competitividad y el nivel de vida de todos. Hasta ahora la tendencia hacia Torres del Paine, era hacia un turismo de élite, manejado por las transnacionales del turismo, que llevaban paquetes turísticos directo a “gettos” y en donde el contacto era mínimo con nosotros los nativos. O este que está apareciendo ahora. Más democrático y distributivo. El mismo que permite a doña Juanita tener como huésped en una de sus cabañas a un famoso astrónomo chileno por un fin de semana.

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