• 24 de julio de 2024

UN AGENTE EN PUERTO NATALES

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En la década del 70, Puerto Natales era una ciudad pequeña con no más de 13.000 personas según el censo de 1970, la verdad una ciudad con características de pueblo, en el mejor sentido de la palabra, no por eso se abstraía de un mundo que crujía debido a los distintos movimientos sociales y culturales de esos años, el movimiento Hippie por ejemplo nos mostraba en sus calles a jóvenes de pelo largo y niñas con mini falda que era la moda en aquellos años, yo que empezaba a abandonar mi niñez para incorporarme a la adolescencia ya vivía intensamente cada momento de aquellos días.

Lo que quiero decir es que no por estar alejados de los centros neurálgicos y ser pocos, no vivíamos intensamente cada acontecimiento, noticia o personaje que podría agitar la tranquilidad de nuestro Natales.

Como esta crónica trata de desempolvar recuerdos imborrables de nuestra memoria, detallaré algunos pasajes de ella desconocidos para una gran mayoría de nuestra gente y solo han quedado en el anecdotario familiar y de nuestras amistades cercanas.

William Arcila González (el colombiano ciclista y aventurero)

 

Como lo expresé antes, ni un personaje que llegara a Puerto Natales pasaba desapercibido por ciudadanos que mantenían una relación bastante horizontal en todos sus aspectos, por ejemplo, vivíamos en la plenitud de la educación pública, donde la discriminación no tenía cabida o al menos no se evidenciaba con la magnitud de hoy, mis compañeros/as de curso eran los hijos/as del médico o del comandante del regimiento o del casi único abogado que existía, quienes compartían sin complejos de ni un tipo, con los que en su gran mayoría éramos hijos de obreros, campesinos y mineros en su gran mayoría.

Vamos al personaje, aparece en la ciudad un ciclista colombiano con una bicicleta pistera que mantenía sobre su manillar, banderas de todos los países de América del Sur y contando su experiencia de haber recorrido todos estos países en su bicicleta, recuerdo que llegó a mi escuela a ofrecer una especie de conferencia de sus viajes acompañado de diapositivas con paisajes, pueblos y habitantes de nuestra América, la verdad para nosotros ver fotografías en color en un telón gigante ya era un espectáculo, sumándole a eso un expositor con una tonalidad y elocuencia que no conocíamos, hay que recordar que en aquellos años no había televisión en Natales por lo tanto esta actividad lograba cautivar nuestra inquietud por conocer el mundo y sus acontecimientos.

A propósito de televisión, no puedo dejar de recordar que mi padre , que para la fecha era funcionario del gobierno del Presidente Allende y estrecho colaborador del entonces Gobernador Don Raúl Alvarado, se preocupó personalmente y con el apoyo del Senador Adonis Sepulveda de instalar una estación de TVN en Natales, muchas veces lo acompañe al lugar donde hoy está el Rodoviario, para seguir de cerca el que se concrete este proyecto, lo que finalmente se pudo lograr, para felicidad de los natalinos/as.

Tal vez algunos/as se acordarán, que antes que se instalara TVN, se intentaba capturar la señal de Punta Arenas, esto consistía en ensamblar varios metros de cañería galvanizada y que alcanzara una altura apropiada, y ver, aunque con muy mala calidad televisión desde Punta Arenas, eso sin los contratiempos de caídas de antenas por el viento o estar girando su ubicación buscando la ubicación exacta, la verdad era toda una odisea y sin tomar en cuenta la frustración y enojo al perder la señal y quedar con la película o la telenovela a medio terminar.

Siguiendo con el personaje en cuestión, William Arcila Gonzalez se quedó un buen tiempo en Puerto Natales y sus alrededores debido a su afición casi profesional por la fotografía, recuerdo haber estado en la mítica pastelería El Telegrafo viendo su exposición de diapositivas de nuestra región exhibidas por William Arcila, muchos de nosotros conocimos el Paine primero por fotos antes de tener la oportunidad de visitar nuestro hermoso parque.

Como es sabido Mayo es un mes de celebración del nacimiento de la ciudad, las actividades de fin de aniversario culminaban con el paso de carros alegóricos y la fiesta bailable en el gimnasio del club Natales, pero se sumó una actividad muy novedosa propuesta por este inquieto personaje colombiano, no recuerdo el año pero fue 71 o 72 y propuso dar vueltas en la Plaza de Armas tantas horas sin parar como los años que cumplía la ciudad, fue un acontecimiento, eran 60 horas arriba de la bicicleta y muchos/as fuimos a distintas horas a mirar y en cierto modo , apoyar la locura de William.

Al final se cumplió la hazaña y el récord del pedalero colombiano, quien cada vez cosechaba más amigo/as y admiradores/as, pero como vivíamos intensos momentos políticos tanto a nivel mundial con la guerra fría y la experiencia genuina del Presidente Allende de llegar al Socialismo por la vía pacifica e institucional o una revolución “con empanada y vino tinto” como lo expresaba Salvador Allende. Pero no había duda que existían los enemigos desde adentro y desde afuera, llegó a la Gobernación de Puerto Natales a través del Ministerio del Interior, la información de que habían sospechas de que William Arcila Gonzalez era un agente de la CIA, por lo tanto se instruía que había que llevarlo a la frontera para que abandonara el país.

En definitiva, se le explicó la situación y se procedió a cumplir con lo instruido y de William Arcila Gonzalez nunca más supimos, en mi calidad de intruso y preguntón he consultado con gente si alguien alguna vez retomo algún contacto con él y no he tenido éxito, quizás alguien que lea estas líneas tenga mayor información, también he revisado redes sociales y no he podido dar con su paradero, quizás nunca se llamó William Arcila Gonzalez y los servicios de información de gobierno de la época tenían razón.

Ojalá y si el Tirapiedras me lo permite será hasta una próxima ocasión.

  Por: Jaime Bustamante Henríquez
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