• 11 de julio de 2026

El impacto del cambio climático en la Patagonia

 El impacto del cambio climático en la Patagonia
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Por: Carlos Subiabre Ruiz

Las consecuencias del cambio climático están teniendo repercusiones insospechadas en la Patagonia. Las oscilaciones térmicas han provocado un creciente estrés hídrico, visible en la desaparición de humedales caracterizados por turberas, verdaderas reservas naturales de agua y materia orgánica que albergan una amplia diversidad de flora, fauna y microorganismos. En la misma línea avanza la disminución del caudal de los ríos, el descenso sostenido del nivel de agua en los lagos; como ocurre con el Lago Sarmiento, ubicado en el Parque Nacional Torres del Paine, entre otros tantos. También se evidencia un bajo crecimiento del bosque nativo en la Región de Magallanes acompañado de vegetación dañada por los altos índices de radiación ultravioleta durante la primavera del hemisferio sur. A todo ello se suma el retroceso y desintegración sin precedentes de los glaciares del campo de hielo de la Patagonia, la tercera reserva de agua dulce del planeta.

En el pasado, el frente del glaciar Grey tenía aproximadamente entre 40 y 50 metros de altura. Actualmente no supera los 30 metros y, solo en 2019, retrocedió 400 metros. En tanto, el glaciar Perito Moreno genera particular preocupación en la comunidad científica. Ubicado en la Patagonia argentina, ha experimentado entre los años 2021 y 2023 una pérdida significativa de masa glacial, disminuyendo su frente que pasó de ser semicircular a una forma de «Punta de flecha» alejando cada vez más su presencia de la península de Magallanes, retirandose más de 700 metros en algunas áreas. Estos indicadores del cambio climático son evidentes para los habitantes del territorio patagónico, quienes perciben a diario cómo su entorno se transforma.

En mis recorridos semanales por la Región de Magallanes, desde Puerto Natales hasta la Isla Tierra del Fuego, una de las imágenes más impactantes es la pérdida del bosque nativo en la provincia de Última Esperanza. No importa la estación del año; siempre luce marchito y decadente. Este fenómeno ha sido estudiado en detalle por el investigador Juan Carlos Aravena en su trabajo «El impacto del cambio climático en los árboles de la especie Nothofagus pumilio en la Región de Magallanes». En dicho estudio, el autor evidencia cómo la lenga (Nothofagus pumilio), especie capaz de vivir hasta 500 años, ha visto reducido su crecimiento en las últimas dos décadas. Los años de vida de un árbol de lenga están representados en los anillos que se estampan en el interior de su tronco. En el siglo XX un aumento de temperatura podía favorecer su desarrollo, hoy el calentamiento global resulta incluso desfavorable para esta especie. Los anillos más recientes cercanos a la corteza del tronco son visiblemente más delgados, lo que refleja una disminución sostenida en el crecimiento de los bosques de lenga, ya que, los anillos con una data superior a los 20 años muestran síntomas de un crecimiento mucho más robusto al tener un espesor superior. En definitiva, hace poco más de 20 años que el bosque magallanico no crece con normalidad.

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