• 3 de febrero de 2023

Plebiscito: La gente por paliza rechazó tener una nueva constitución como la que se propuso

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Transcurrida ya una semana, se ve más nítido el panorama resultante del rotundo rechazo que el país le dio al texto constitucional propuesto por el gobierno del presidente Gabriel Boric.

Amén de que ninguna encuestadora acertó con el porcentaje de 24 por ciento de diferencia a favor del rechazo, salvo algunas encuestas independientes que daban al rechazo solo 20 puntos de diferencia respecto del Apruebo.
En el análisis de la conducta de los votantes que por un 61,86 por ciento dieron la victoria a nivel nacional a la opción del Rechazo, algunos analistas insisten en la mala calidad del texto constitucional propuesto al País. Otros, hacen énfasis en el trabajo efectuado por las Fake News para tergiversar el texto y menoscabar a los convencionales. Sin embargo, ningún factor por si solo explica el desastre sufrido por el Oficialismo en el Plebiscito de salida.
Pese a la millonaria campaña desplegada por la derecha para captar votos, que en el último tramo  contó con la colaboración de «Amarillos por Chile» y los desencantados de la centro izquierda,  tampoco explican  la debacle electoral sufrida por el gobierno y el Oficialismo.
Cuando el medio CiperChile pública los testimonios recogidos en diversas comunas del Gran Santiago en estratos populares, los cuales no tienen la calidad y  valor de una encuesta, permiten comprender de mejor forma el fenómeno desatado el 4 de septiembre. Que sectores populares y jóvenes, más proclives a una agenda de centroizquierda y, por ende, hipotéticamente más cercanos a un gobierno como el de Gabriel Boric, terminen votando por el Rechazo, de por si marca un precedente y un dato imposible de soslayar.
Significan que Chile no es un país de izquierda como tampoco de derecha.
El que haga esa lectura omite que en el Plebiscito del año 2020 la opción “¿Quiere usted una Nueva Constitución?”,  obtuvo un 78,27 por ciento de las preferencias,  esto es con voto voluntario.
Sin embargo, sí es posible deducir que el país transita por un fase moderada y conservadora y que tanto la Convención Constitucional como el texto resultante de su trabajo en un año, no dieron las garantías suficientes y tampoco demostraron y convencieron que eran mejor que la vilipendiada Constitución del 80, la que lleva la firma del ex presidente Lagos, porque fue modificada bajo su mandato. Más aún, como plantea Alberto Mayol, los grados de incertidumbre e incerteza introducidos por el nuevo texto -el que incluso fue alabado en el exterior-  inclinaron de forma manifiesta la balanza a favor del Rechazo, cerrando el paso a cambios de fondo y no solo cosméticos, optando el país por la seguridad de lo conocido y no por la «aventura de lo desconocido», implicando además un derrota cultural la cual no ha sido sopesada en toda su envergadura.  Por ello, desde un primer momento no se comprendió el concepto de estado plurinacional y tampoco se lo comunicó de tal manera que fuera captado por las mayorías de forma clara y nítida.
Probablemente, en cuanto texto, la Nueva Constitución será objeto de estudio en las facultades y elogiada por muchos académicos, partiendo por el Artículo Nº1, con el cual se sienten identificados una gran cantidad de chilenos.
Por último, se impuso el  perverso «efecto juguera», por cuanto cualquier analista serio no puede dejar de considerar que un gobierno que mantiene bajos niveles de aprobación a seis meses de iniciado su mandato, no puede esperar salir triunfante en un Plebiscito donde no sólo los votantes sopesaron el texto propuesto y al que rechazaron mayoritariamente, antes bien, también se pronunciaron  frente a las muchas ambivalencias en las que ha caído el gobierno y una debilitada figura presidencial, además de su sostén político representado  en el FA y partidos afines: no apoyaron un nuevo retiro de fondos de las Afp, manejaron pésimamente lo que concierne a Seguridad Pública, las ayudas que han entregado han sido paupérrimas, etc. En síntesis y en contraste,  tampoco es un gobierno que se perciba preparado para implementar los cambios que demandaba el triunfo del Apruebo.
Todos estos factores hicieron que se impusiera el «efecto juguera» (se mezcló todo en un envase incluso hasta lo más insólito), esto es, en detrimento del gobierno y de las fuerzas progresistas y los grandes cambios que demanda el país: Salud, Previsión, ampliación de derechos, etc., colocando la interrogante de hacia donde transitará Chile en los próximos años,  de la cual nuestra pequeña ciudad tampoco queda al margen. 

120 residentes de 12 comunas populares de la Región Metropolitana explican por qué votaron Rechazo

 

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