• 15 de junio de 2021

Y después dicen que somos todos iguales

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Por: Lorena Silva Gómez

En esta ocasión quisiera tomarme el tiempo para analizar el contrato vigente entre la Corporación de Educación, Salud y Menores de Puerto Natales, cuyo representante es Fernando Paredes Mansilla y Alejandro Velásquez Ruiz, y como ya se ha dicho bastante al respecto, teniendo en consideración que hace ocho meses que Velásquez se encuentra con licencia médica.

Quisiera en esta ocasión, porque la verdad de las cosas me resulta poco claro, que alguien tenga un contrato por un sueldo base, pero que además reciba una remuneración adicional, que está condicionada al cumplimiento del Convenio de Desempeño. Es decir, que por un pago de $ 3.500.000 (Tres millones quinientos mil pesos), el trabajo a realizar es regular, mediocre? y por el pago adicional el trabajo que se hace es mejor o qué es lo que dice el Convenio de Desempeño, lo que este funcionario tiene que hacer, para ser digno de esta remuneración adicional?. Todas estas son dudas no podemos aclarar, ya que no podemos acceder a dicha documentación.

Pero, en realidad quiero detenerme en el artículo 8 y 9 de este contrato que dice: “….Además, en caso de término de Contrato, las partes acuerdan un aviso mínimo de seis meses de antelación. En caso de no cumplirse dicha condición, el EMPLEADOR aumentará en un cincuenta por ciento el pago de las indemnizaciones”.

Más allá de encontrar que Alejandro Velásquez, en una persona muy hábil a la hora de redactar y firmar contratos. Quiero profundizar en la desigualdad de los contratos que ha realizado el mismo EMPLEADOR, ya sea por la vía de la Municipalidad o de sus Corporaciones, pues todos/as en más de una ocasión nos hemos enterado de cómo han despedido a algún/a profesor/a a honorarios, sin ningún aviso previo.

Y como dice el dicho “para muestra un botón”, quiero usar mi propia experiencia que por ser propia conozco los detalles y puedo dar fe de ella. Como muchos/as de ustedes sabrán, yo presto mis servicios profesionales a la Municipalidad de Natales desde 2013, los primeros tres años los hice en la Sección de Comunicaciones, con un contrato a honorario y por media jornada. A partir del año 2016, cuando se hizo cargo de dicho sector Alejandro Sobarzo, a parte de ser despedidos cuatro de los seis integrantes de dicho equipo, fui removida al Rodoviario Municipal. Allí se me asignaron tareas de locutora en off para anunciar las salidas de los buses.

Más allá de estar conforme o no con aquel cambio de funciones, me ofrecieron un contrato de jornada completa. Ustedes comprenderán que cuando el único pilar económico de mi hogar soy yo, y en ese momento con una hija en 3er. Año Medio, a punto de ingresar a la universidad, no me quedaba otra alternativa que adaptarme o adaptarme. Lo hice, durante tres años tuve el horario de 6:30 a 15:30 horas, teniendo que levantarme de lunes a viernes a las 5:30 de la mañana, lo que implicaba una nula vida social, pues a las 21:00 horas yo estaba duchada y acostada, para prepararme y poder rendir en mi trabajo. Y llevé a cabo mi responsabilidad laboral, en forma impecable según yo. No soy una persona enfermiza, por lo que mi asistencia es casi de un cien por ciento.

Sin embargo el viernes 3 de enero del 2020, fecha en la que el Administrador del Rodoviario era y actualmente sigue ocupando ese cargo (hasta donde yo sé) Juan Carlos Arriagada, me llamó a su oficina y me comunicó que NO me iban a renovar el contrato de trabajo a honorarios que hasta esa fecha sostenía con la Municipalidad de Natales.

Sería interesante señalar que para esa fecha yo había creado el Crisol, Una nueva forma de pensar, diario digital, donde se publicaban y publica todas las marchas, asambleas autoconvocadas y crisis social que Chile vivía en ese momento, que informaban medios alternativos de comunicación como: El Desconcierto, The Clinic, Ciper Chile, Fortín Mapocho, Dinamo, Radio y Diario U. de Chile, El Mostrador, Interferencia, Gamba y otros. Había asistido a marchas comunales en favor de una nueva constitución y de índole feminista.

El por qué ya lo he explicado en alguna columna, pero la razón es simple. En algún momento todos/as bajamos los brazos y nos rendimos a este sistema esclavizante de poder que impera en nuestro país. Pero el “despertar social” nos mostró que todo aquello que le enseñamos a nuestros/as hijos/as no podíamos dejarlo sólo como discurso, sino que había que mostrarles con nuestro ejemplo que aún nos quedaban agallas.

El asunto es que me estaban despidiendo y cuando pregunté a partir de cuándo, ya qué me estaban avisando un 3 de enero (por lo que inocentemente pensé que el contrato cesaba en febrero). Acto seguido, me informa mi interlocutor que “lo sentía, pero que se habían olvidado de notificarme en diciembre”. Es decir, que no pensaban pagarme nada, pero nada más. Fue ahí cuando me enojé y mucho. Y reconociendo ante Juan Carlos Arriagada, que él era solo un intermediario, pero era él quien ponía la cara le dije: Mirame de frente y llámame estúpida, tú crees que yo no se que aquí hay un trasfondo político. Pero, la desilusión que siento ahora es indescriptible, he servido siete años a la Municipalidad, de la mejor forma que he podido y tú me dices ahora, que ni siquiera me van avisar con quince días de anticipación, tengo una hija en la universidad, no tengo ninguna otra entrada económica y me van a echar igual. Y agregue: Me voy, pero se van a enterar hasta las piedras del modo que me echaron.

No me pregunten por qué, después de llamar por teléfono a Fernando Paredes, muy, pero muy molesta y quien me había citado para el día lunes a las 11:00 horas en su oficina, llamé a un gremialista ( no quiero dar su nombre para proteger su identidad), quien después de confirmarme que por el contrato de trabajo que tenía no podía hacer nada. Entiendan que ni siquiera tienes derecho a un mes de indemnización, con contrato a honorarios los derechos son nulos. Este gremialista llamó en mi presencia al alcalde Fernando Paredes, y abogó por mí, diciéndole el error que había cometido al despedirme y creo que gracias a esa llamada, fui recontratada el día lunes 6 de enero y el día martes 7 de enero 2020 estaba ejecutando mis habituales funciones.

Esta narración, es para comparar las diferencias abismales que existen entre el contrato exhibido de Alejandro Velásquez y muchos, pero muchos otros contratos donde han despedido a profesionales, que no han tenido derecho a nada….. con qué cara después dicen: “que somos todos iguales”.

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