Recordando a Carlos Vega Delgado
Fue difícil dar con la fecha, pero ocurrió hace 20 años atrás. Un 27 de julio de 2005 nos cruzamos varios mundos en la Biblioteca Pública N°6 de Punta Arenas.
Pocos años antes, nos comenzábamos a juntar en Colón con Bories entre tachas, mohicanos, casettes, risas, muchas risas e imaginación. Fuimos el Colectivo Libertario Oveja Negra, cuando la palabra libertaria aún no nos era arrebatada y significaba un puente directo a la memoria obrera de la Federación. Habíamos conocido la historia entre rumores, fanzines y fragmentos de un libro difícil de conseguir, que tenía de entrada un poema estremecedor: Estas palabras abren los sepulcros. Con la memoria al hombro nos pusimos a caminar.
Un 27 de julio de 2005, con una generosidad inmensa, entraba a la Biblioteca de calle Chiloé el autor de ese libro para reunirse con adolescentes y jóvenes que no conocía. Era poco creíble su presencia, pero allí estaba uno de los mayores responsables de haber desenterrado las voces obreras silenciadas 85 años atrás.
Escuchamos a Carlos Vega Delgado y abrazamos sus palabras. Vimos la Patagonia Rebelde y abrazamos a la Sociedad Obrera de Río Gallegos. La solidaridad trajo al inti José Séves y abrazamos su Canto a las Estrellas. Ese día, varios mundos con poca probabilidad de encuentro, caminamos por el puente de la memoria. Y soñamos.
Abrazo eterno Carlos, gracias por caminar junto a nosotros ese 27 de julio. Atelí nos seguirá acompañando.
Por: Juan Pablo Castañeda Aguero.