• 3 de junio de 2026

COSAS DE CHILOE

 COSAS DE CHILOE
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Muchas veces en conversaciones sostenidas con amigos chilotes han asomado a la palestra varios topónimos de su archipiélago. Durante estas relaciones nos enterábamos de nombres como: Chacao, Quemchí, Quicaví, Dalcahué, Chonchi, Queilén, Quellón, Chauques, Maullín, Lin lín, Quenac, Apiao, Quehue, Lemuy. Recordamos con especial complacencia a Achao, lugar que afortunadamente visitamos con detención.

De Ancud hasta Quellón hay más de 170 kilómetros. Todos estos parajes chilotes y su parque nacional son prácticamente desconocidos por los compatriotas de otras regiones. La provincia de Chiloé tiene 9.184 kilómetros cuadrados y una población que bordea los 112.000 habitantes. El clima del archipiélago es marítimo, lluvioso y templado, y su temperatura media anual es de 11 grados.

Desde la toma de posesión del estrecho de Magallanes concretada por la goleta “Ancud” que arribo con el primer grupo de oriundos del islario, se inició la venida constante de isleños, ya llamados por parientes, ya por hallar trabajo mejor remunerado, o ya en cuadrillas contratadas por las firmas ganaderas para sus faenas lanares y frigoríficas. Los trabajadores llegaban en los vapores de las firmas Menéndez Behety y Braun-Blanchard y más adelante en las naves de Ferrocarriles del Estado y Compañía Chilena de Navegación Interoceánica. Muchos regresaban a sus lares pero otros se radicaban en el suelo patagónico y formaban sus hogares. Sus descendientes y los de inmigrantes extranjeros se entrelazaban y acrecentaban las poblaciones del extremo sur.

En 1906 el Territorio de Magallanes tenía 13.309 habitantes de los cuales 242 eran oriundos de Tacna, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Aconcagua; 358 de Valparaíso; 292 de Santiago; 420 de O´Higgins, Colchagua, Curicó, Talca, Linares, Maule y Ñuble; 153 Concepción; 72 de Bío- Bío, Arauco, Malleco y Cautín; 150 de Valdivia; 218 de Llanquihué y 1.256 de Chiloé. Magallánicos natos habían 5.356. los 4.792 restantes eran colonos de distintas nacionalidades.

Se puede afirmar entonces, que los pobladores de la Patagonia son el resultado de una fusión originaria, donde impera la natural de Chiloé. Los apellidos de los inmigrantes se cruzaron y su descendencia incrementó el cuadro demográfico austral. Pero si consideramos además que el territorio del extremo sur es una gran isla, también podríamos asegurar que todo ser humano que se radica en él por corto o largo plazo es, asimismo, un inmigrante.

Muchos escritores nacionales han basado sus argumentos en ambas zonas extremas sin delimitaciones categóricas. Mariano Latorre en “Chile país de rincones” cuenta la historia de “Chodil, las pulgas y el pájaro carnero”. Dice en parte:

“Bien noté que a Chodil los árboles no le llamaban la atención. Ovejero y esquilador, le interesaba estas faenas, pero en la pampa, no en Chiloé. En su tierra era el mar lo que lo atraía, las rocas bañadas de espuma y la vida de los pájaros”.

Silvestre Fugellie M.

(La Prensa Austral, 2 de mayo 2001)

Recopilado por J.D.B.

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