• 7 de febrero de 2023

Reseña de Juan Efraín Ojeda, diputado magallánico. «Un tripero al Parlamento»

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Nota del Editor:

Este  diario digital les entrega a nuestros seguidores una de las páginas más bonitas de la historia natalina. La llamada «Huelga de los Triperos» en diciembre de 1935, se inscribe, como una de las páginas más destacadas de la historia patagónica. Los estudiosos de la historia social, dicen que  podría llamarse también como, «El Retorno de los Tirapiedras».
Después de los dolorosos sucesos de los años veinte del siglo pasado, queda acallado el espíritu reivindicativo, de una comunidad de ciudadanos olvidados,  en lo más profundo de estos territorios. La aspiración más fuerte de los natalinos en 1935, era arraigarse en este Chile lejano, pedían poblar esta parte del país. Una aspiración mínima no escuchada por el centralismo.
Es admirable como una comunidad pequeñita,  logra conmover con sus aspiraciones,  a un país incomunicado con sus extremos. 
Los  invitamos a leer este relato y sentirse orgulloso de nuestra identidad marcada por la porfía.

 

Por: Ramón Arriagada S. (Sociólogo), integrante del Centro de Estudios Históricos de Última Esperanza

Hay un episodio de la historia natalina poco estudiado y conocido. Quienes fueron contemporáneos a los sucesos, poco o nada, los comentaron.  El año 1935 y posteriores estuvieron marcados por la llamada “Huelga de los Triperos”, declarada el 13 de diciembre del año 1935 por los operarios del Sindicato de Campos y Frigoríficos. Es cuando a Punta Arenas, falto de liderazgos sociales, comienza a mirar hacia lo que sucedía en Última Esperanza, específicamente en su capital Puerto Natales.

Recordemos que entre los años 1919 y 1921 se registran fuertes movimientos reivindicativos de los trabajadores ligados a los campos y frigoríficos en la Patagonia. Los enfrentamientos entre capital y trabajo trajeron como consecuencia una contundente respuesta de los gobiernos argentino y chileno; el apoyo de las elites gobernantes estuvo siempre en favor de quienes les eran más cercanos políticamente y les sustentaban económicamente.  Había que favorecer a las grandes empresas capitalistas de la tierra, porque producían riqueza y trabajo, además, por estar ligadas al poderío imperial inglés de la época.

El sindicalismo en la Patagonia pagó muy caro su rebeldía. El aplastamiento de los movimientos de los peones de la tierra tuvo su culminación en las estancias argentinas de Santa Cruz y el Chubut en 1921. Todo se derrumbó. Desapareció la dirigencia obrera. Los periódicos y sindicatos de las agrupaciones sobrevivieron sujetos a censuras, deportación de sus dirigentes; la organización obrera existía sólo para cuestiones economicistas.  Chile vivía la inestabilidad de gobiernos dictatoriales como el de Carlos Ibáñez del Campo (1927-1931) y los sucesivos gobiernos, hasta llegar al retorno del caudillo derechista Arturo Alessandri Palma (1932). De por medio, considerar las consecuencias desastrosas de la crisis económica de 1929 y posteriormente los años conflictivos previos al inicio Segunda Guerra Mundial. 

Por su baja población, gran parte de ella compuesta por migrantes, la clase política del centro del país, poco o nada le interesaba el Territorio de Magallanes. Además, las grandes empresas de la tierra, manejaban todas las expresiones ciudadanas. Funcionaban con obreros “enganchados” en Chiloé y la zona central de Chile, que peregrinaban hacia el sur, cada temporada de campos y frigoríficos; eran hombres solos, como los que llegan en nuestros días, a las labores de las empresas salmoneras.  La historia vuelve siempre por sus cauces, nada es nuevo, todo se repite.

 LA ELECCIÓN DE JUAN CHAPARRO RUMINOT

 Era jurídicamente tan sólo un Territorio. No daba para una circunscripción electoral. Recién el 5 de marzo de 1933 se realizan las primeras elecciones parlamentarias en Magallanes. Es elegido como primer diputado, el abogado chillanejo, Manuel Chaparro Ruminot; gracias al apoyo del Partido Regionalista, que había creado él mismo, obtiene una significativa votación (3.579 votos); lo sigue en el recuento el querido vecino Armando Sanhueza del Partido Radical (1.726 sufragios). Nótese que la izquierda llevó un desconocido candidato socialista, procedente de Puerto Natales, se llamaba Julio Silva y su saludo fue con 640 votos, gran parte de ellos obtenidos en su ciudad de origen.

Así las cosas. Todos presagiaban una larga vida política para Chaparro. Pero los hechos inexorables de la historia de los pueblos, van cambiando su trayectoria colectiva. La sucesión de hechos que rodean una huelga en Puerto Natales, hacen aparecer en escena a Juan Efraín Ojeda, socialista, dirigente gremial de la sección “Tripería” del frigorífico natalino, quien será gravitante en los años siguientes en la política de Magallanes. 

El día 13 de diciembre de 1935 se anuncia por parte de la Gobernación del entonces Departamento de Ultima Esperanza, la paralización total de faenas de los campos y frigoríficos, al declararse una huelga de sus trabajadores a raíz de la negativa de los estancieros de dar un aumento de salarios. Nubarrones avanzan desde el norte. Todos recuerdan la huelga del 23 de enero de 1919, que justo partió en diciembre, cuando estaban en sus inicios la temporada de acarreos de ganado hacia los frigoríficos y las matanzas en los establecimientos Bories y Natales que teñían el tradicional fiordo azul (Canal Señoret, frente a Natales) de rojo sanguinolento.

El conflicto en ciernes debe enfrentarlo un Gobernador subrogante. Es el abogado German Hertz Garcés, quien de inmediato cataloga el conflicto de ilegal, pues el derecho social vigente, señala que sólo los sindicatos constituidos de acuerdo a la ley y con personería jurídica podían declarar huelgas. 

UNA HUELGA ILEGAL Y AMENAZANTE

Declarado el conflicto, de inmediato es enviado desde Punta Arenas, un batallón de quince carabineros. Los recibe en Natales el Gobernador de la época Oscar Bonzil Lopehandía. Las posibilidades de un arreglo inmediato, se alejan porque la Sociedad Rural, que representa a los empleadores se niega a negociar con los huelguistas, al no pertenecer estos a un sindicato legal. Aún más, los organismos patronales ordenan a los huelguistas abandonar las estancias, no dormir y alimentarse en ellas.  Se quedarán sólo aquellos que sigan en sus labores habituales.

En aquellos años ya se estaba dando la decisión de muchos trabajadores de radicarse en Puerto Natales. Pero la subsistencia se hacía difícil, por los largos meses de invierno sin actividad remunerada, agotando el dinero ganado en los pocos meses de trabajos en la temporada. Un diario de Punta Arenas informa, “La causa de este movimiento han sido dificultades surgidas entre patrones y campesinado, debido a que estos últimos pedían la firma de un Contrato Colectivo de Trabajo, anual, y los patrones, sostienen que las faenas en la ganadería sólo duran unos meses a lo sumo y en la situación no sería de justicia el contratar trabajadores por un año”. ( “El Magallanes, 14.12.1935). El mismo diario señala “que el movimiento huelguístico es de carácter pacífico, desmintiéndose enérgicamente todas las versiones alarmantes que sobre el particular se han hecho circular en el público”.

A partir del día 16 de diciembre comienzan a darse situaciones que incrementan la atmósfera enrarecida alrededor del conflicto; se constituye en Natales una Junta de Conciliación y Arbitraje, con los involucrados en el conflicto, más personas influyentes de la localidad como: VÍctor Larenas, Julio Rocco, Juan Macías, Juan Torres y Juan Fernández Veas; los esquiladores dicen ser los más afectados, la huelga se alargará, las soluciones no les favorecerán por ser ellos trabajadores de paso. 

EL CRUCERO “BLANCO ENCALADA” ZARPA

Sorpresivamente, desde la Gobernación se anuncia que el barco insignia de la Escuadra, el poderoso crucero “ Blanco Encalada” emprenderá viaje “al vecino puerto de Natales en cumplimiento de una comisión que se le ha encomendado por la autoridad respectiva” (16.12.1935).

El día 16, el secretario general del Sindicato de Obreros de Campos y Frigoríficos, quienes han declarado la huelga, envían al diario “La Opinión” de Santiago, el siguiente telegrama, “En presencia del movimiento de obreros que se ha producido, se hace necesario pedir garantías, pues la situación de los obreros es difícil. Se teme la repetición de los Sucesos de Lonquimay. Informe al Ministerio. Se espera la venida de parlamentarios de izquierda para pedir sus órdenes”. Horacio Lara, Secretario General.

A partir de ese día y en lo sucesivo son detenidos los dirigentes de la huelga en Puerto Natales. Así lo señala el senador socialista Marmaduque Grove y el diputado André Escobar en Santiago. Ellos recibieron un telegrama del personero socialista que se firma L. Paillamán el 17 de diciembre, “Las autoridades han tomado medidas de represión contra los obreros. Hay varios presos, entre otros, los obreros Zúñiga, Ojeda, Lara, Muñoz, González. Clausuraron la imprenta, el local del sindicato y el de la seccional socialista. No hay derecho a reunión y presionan a los obreros para que vuelvan al trabajo. Investigue”. (La Opinión, Santiago, 18.12.35).

El diario El Magallanes de Punta Arenas, al informar sobre las novedades del conflicto natalino, el 19 de diciembre, afirma que es oficial aquello de las detenciones de dirigentes de la huelga en el vecino puerto; Bonzi, el gobernador señala, “ Organizóse un comité de mujeres con el fin de alentar a los obreros a que continúen en huelga y se sorprendió a sus organizadores con proclamas en flagrante delito de incitación de huelga. Fueron detenidas la presidenta María Vásquez, la secretaria Margarita Barría y Olga López”.

Trasciende a través del diario “El Natales”, diario afín al gobierno de Alessandri, la lista de sindicalistas detenidos ellos eran:  Juan Efraín Ojeda Ojeda regidor de Ultima Esperanza, el director del diario “El Esfuerzo” Rafael Rosales Gutiérrez, Hipólito Muñoz Muñoz, Juan Hernández González, Florindo Zúñiga Aguilar, Horacio Lara Murillo, Juan Aguilar Collado , Francisco Gónzalez Quijón y Carlos Reyes Cáceres. Además de las mujeres del comité de apoyo.  

Paralelo a todos estos arrestos, los carabineros recorrían Puerto Natales, Dos Lagunas, Cerro Castillo, Cerro Guido y Estancia Nueva, ofreciendo protección a todos los trabajadores que quisieran volver a trabajar: algunos trabajadores ya estaban en Natales, generando difíciles instancias de hacinamiento, en tanto, en las estancias habían quedado “pilchas” y perros. El Inspector del Trabajo, Carlos Larraín, dirige personalmente la campaña de reintegro de los operarios en huelga a sus lugares de trabajo. El Gobernador Bonzi entrega un comunicado, manifestando que el llamado del Sindicato a la huelga, “tiene carácter revolucionario y como tal será juzgado por la Justicia Ordinaria…A toda persona que se le sorprenda predicando, estimulando o sosteniendo huelga ilegal se le detendrá y será puesta a disposición de la Justicia” (“El País”, Punta Arenas, 18 .12.1935).

El día 20 de diciembre de aquel 1935, era un día primaveral en el pequeño poblado. Las calles estaban sin presencia humana; de casa en casa corría el rumor que en la parte sur, mirando hacia el sector de Dumestre, ya relucía el color acerado del más grande de los acorazados de la Armada Nacional, lanzando desafiantes bocanadas de humo sus chimeneas, estaba el crucero “Blanco Encalada”. Sólo los funcionarios gubernamentales y los carabineros recién llegados se juntaban cerca del muelle. Había miedo por la llegada de tan imponente nave. Pese a que el Gobernador declaraba, a quien le quisiera oír,   la tarea cercana a Natales era hacer estudios hidrográficos.

Fue difícil convencer a los residentes de las buenas intenciones de la Armada de Chile en el lugar. El único diario que circulaba en el poblado era “El Natales” cercano a la Iglesia y el gobierno, el otro “El Esfuerzo”,  órgano oficial de los trabajadores en huelga, ya había sido clausurado y su principal redactor el regidor, Juan Efraín Ojeda “El Tripero”, junto al director titular estaban entre los detenidos. El diario oficialista publicaba la siguiente nota, “La llegada de este barco de nuestra Armada hasta Natales ha sido con el objeto de practicar y al mismo tiempo para cooperar al resguardo del orden, aún cuando éste hasta el momento no ha sido alterado en ningún modo. Por su parte, “El Natales” cumple con el grato deber de saludar a su Comandante, oficialidad y marinería y desearle feliz estadía pues ello viene a contribuir a darle un ambiente más patrio a esta laboriosa población” ( 20.12.1935)

Permanece en el recuerdo colectivo lo sucedido en febrero de 1919, después de la rebelión, cuando llegó el barco de pasajeros “Alejandro” con el juez Oscar Miranda para interrogar a personas participantes en los sucesos. El soplonaje y el descriterio en las citaciones, fue tan evidente, que se llevó en las bodegas detenidos a personas con ninguna vinculación en la rebelión además de menores de edad. Los mismos que debieron ser liberados sin cargos cuatro años después. 

Cuando la nave de guerra, “ Blanco Encalada”, llevaba tres días en el muelle, se informa desde la Gobernación que “permanecerá indefinidamente en el puerto, asimismo se nos ha informado que mañana el público que lo desee podrá visitar esta nave de nuestra Armada” ( El Natales, 21.12.1935). El comandante del buque, Emilio Daroch Soto, quien después llegó a ser Comandante en Jefe de la Armada, hacía esfuerzos denodados por atraer al público a visitar su buque.

EL SACRIFICIO NO VALÍA LA PENA

Se comprenderá que la llegada del barco de guerra, horadó las bases del movimiento reivindicativo; descabezados de sus dirigentes sindicales que fueron llevados a Punta Arenas detenidos; con la actuación de obreros rompe-huelgas apoyados y financiados por las grandes empresas de la tierra; más la terca negativa de los patrones a participar en las instancias de conciliación. Los porfiados hechos indicaban que todo ya estaba perdido y, el realismo decía que el sacrificio no valía la pena; por eso a partir del 21 de diciembre, comenzó el lento caminar de los peones en huelga a sus lugares de trabajo en las estancias y frigoríficos. Lo primero en activarse fueron las labores de la esquila.

El diario “El Magallanes” de fecha 23 de diciembre – desde Punta Arenas – se refería a las últimas novedades de la huelga natalina… “Han llegado hoy detenidos los cabecillas del movimiento de huelga desarrollado en Natales y que aún se mantienen, los que deberán ser remitidos al norte del país para su juzgamiento de acuerdo con las disposiciones vigentes”.  Agreguemos que las condiciones del traslado fueron inhumanas, los llevaron por diez horas en la camada (*) de un camión de carabineros, desprotegidos del frío. Desde el Juzgado de Natales venían con orden de ser ingresados de inmediato a la Cárcel Pública.

  El diario “La Consigna” publicado en Santiago, perteneciente al Partido Socialista, el día 25 de enero de 1936, trajo un amplio reportaje a la huelga natalina. Sobre el traslado de Natales a Punta Arenas dice “el día 22 a las doce de la noche los presos fueron sacados del calabozo y llevados, fuertemente custodiados por carabineros, a un camión de carga. Ahí se les amarró con cordeles y correa y el camión partió bajo la lluvia torrencial camino de Magallanes. Diez largas horas tuvieron que resistir los compañeros bajo el agua, amarrados de pies y manos, golpeándose unos contra otros, en los vaivenes del camino… inmediatamente de llegados a Magallanes fueron conducidos a celda cárcel de la ciudad. Ahí permanecieron durante 5 días sin que todavía supieran de qué eran acusados”  

Nos imaginamos la carga emotiva en el poblado natalino, cuando “El Natales” publica en su edición del 27 de diciembre de 1935, la siguiente información: “Tenemos conocimiento que el vapor “ Alejandro” que llega hoy, vienen con destino a Valdivia los detenidos dirigentes del movimiento ilegal que habían sido llevados a Magallanes. También serían enviados los dirigentes del Comité Femenino que actualmente se encuentran detenidos”. Ello, porque toda la actividad judicial de Magallanes, dependía de la Corte de Apelaciones de Valdivia. 

“El Magallanes” relata… “A su paso por Natales en el vapor “Alejandro” los dirigentes obreros detenidos y enviados a Valdivia. Fueron visitados por sus familiares, produciéndose escena conmovedoras, al despedirse de los suyos que quedaron en desesperante situación mientras ellos van camino a la cárcel valdiviana para ser juzgados en la corte” ( 30.12.1935).  Triste coincidencia. Los prisioneros en tránsito hacia Valdivia para ser juzgados, viajaban en el mismo  vapor de la empresa Braun y Blanchard, que había servido de barco-cárcel en los sucesos de 1919 ( “La Rebelión de los Tirapiedras. Puerto Natales 1919. Editorial Universidad de Magallanes. 2010)

EL REGRESO AL TRABAJO Y LA PARTIDA DEL “BLANCO ENCALADA

La Asamblea del Sindicato de Campos y Frigorífico, aprobó el siguiente voto:

“Que el despliegue de fuerzas de Carabineros, la traída del crucero “ Blanco Encalada” , las medidas de restricción de la libertad de reunión, de palabra y la clausura del local obrero y del Partido Socialista eran innecesarias en atención que el movimiento obrero, se desarrollaba en la más absoluta tranquilidad” ( El Magallanes. 30.12.1935).  Anuncia que es repudiable la actitud de los patrones de negarse a conversar sobre los petitorios. Por lo tanto los trabajadores deben desistirse en su acción, mientras continúen las actuales circunstancias de represión- señalan  para concluir -, que en “señal de protesta por esta situación , creada a los trabajadores de campo acuerda: Ordenar la vuelta al trabajo de todos los obreros en huelga, para el lunes 30 del presente”.  Los dirigentes prisioneros, al pasar por Natales rumbo a Valdivia, solicitaron no seguir sacrificando a los trabajadores, ante la represión impuesta.

Respecto al “Blanco Encalada”. Este seguía anclado en el muelle, según el diario “El País” hasta el día 30 de diciembre, las visitas han sido numerosas, “que bien podríamos decir, ha sido el pueblo en general”. Asegurando que todos han tenido una excelente atención en cubierta. No tenemos otra versión. El primero de enero, zarpó rumbo a Punta Arenas. El día anterior para celebrar la llegada del nuevo año el Centro Social ofreció al comandante Daroch y oficialidad de la nave un regado banquete donde se brindó por la prosperidad de los oficiales y la Armada en general. “El Natales” del 2 de enero de 1936 dice como despedida que “en la población ha quedado el ánimo que estos visitantes de los buques de la Armada a nuestro puerto deben ser más frecuentes”.

UNA TENSA RECALADA 

Respecto de la estadía en Natales del barco “Alejandro”, que llevaba a los detenidos, el diario “La Consigna” de Santiago en el reportaje del 25/1/36 describe que el arribo el 28 de diciembre fue impresionante, pues “Todo el pueblo se congregó en el muelle de Puerto Natales a la llegada del vapor que conducía a los presos; carabineros disolvieron a caballazos esta manifestación de solidaridad con los detenidos y de protesta por los procedimientos salvajes de las autoridades”. En el lugar fueron embarcadas las dirigentes María Vásquez y Margarita Barría; esta última madre de cuatro hijos pequeños, tuvieron que acompañarla al lugar de detención en el cuartel de Carabineros, esperando la llegada del padre que trabajaba en una estancia lejana a Puerto Natales.

A todas luces una recalada tensa. Familiares presionaban para llevarles ropas de abrigo y cama a los recluidos en el barco; el Alcalde socialista del poblado  presionaba para poder tener contacto con los detenidos. Al menos quería entrevistarse con Juan Efraín Ojeda, segundo alcalde de la ciudad. “Otra ardua batalla se libró entre el Alcalde y los sayones para conseguir que se les permitiera que fueran visitados por algún miembro de sus familias y que le llevaran lo indispensable para viajar . En la noche, misteriosamente el barco se alejó del puerto y pasó la noche en alta mar (sic). Según versiones, lo hizo por miedo de que la indignación del pueblo hiciera tomar a los habitantes medidas violentas”. ( La Consigna, Santiago de Chile 25.1°.1936). 

Resumiendo los acontecimientos de la recalada en Puerto Natales, el “Alejandro” recién pudo zarpar hacia Puerto Montt el día 29. En el muelle dice un diario “estaba todo el pueblo, resistiendo las cargas de los carabineros”. Cuestión que es difícil de comprobar, pues no encontramos otros relatos sobre el escenario descrito. Se puede colegir lo sensible que resultaba para un colectivo de personas, habitantes de un olvidado poblado de la Patagonia, ver partir a un grupo de ellos – con Juan Efraín Ojeda – un personaje que adquiría representatividad al obtener la más alta votación en las elecciones municipales recientes. Verlos partir privados de libertad en una fecha tan emotiva para todo ser humano, como son las fiestas de la despedida del año viejo.

Ya los sucesos de Puerto Natales, ocupaban espacios en la prensa nacional: en el Congreso Nacional importantes personeros del Partido Socialista, como Marmaduque Grove, hablaban de lo injusto de las detenciones de dirigentes, hombres y mujeres, por ser el solo hecho de pedir mejores salarios y posibilidades de arraigarse en aquellos lugares de la Patagonia profunda.  Además destacar que la mayoría de ellos eran militantes socialistas, enfatizando en la detención de Juan Efraín Ojeda. A comienzos de 1936, había en el Chile central mucha actividad partidista, a la vez, de mucha efervescencia en el debate. Alessandri Palma, como presidente de la República, denunciaba relaciones entre políticos y oficiales de las fuerzas armadas, ejército y aviación (Grove había llegado al alto mando de FACH, llamado a retiro, era senador socialista). 

 Qué decir del Ejército y Carabineros, donde aún estaban enquistados como altos oficiales, admiradores de Carlos Ibáñez del Campo, su enemigo político principal. Estamos a dos años en que agentes del Estado dieran muerte a 60 jóvenes universitarios de filiación nacista, por orden del Presidente Arturo Alessandri,  los sucesos que han quedado registrados como “La Matanza del Seguro Obrero” ( 5.9.1938). El jefe de estado ordenó dicho fusilamiento, obsesionado con la idea, que los universitarios pretendían un golpe de estado en su contra, para permitir el ascenso de Ibáñez a la primera magistratura.

No menos importante era la posibilidad, en las elecciones del 25 de octubre de 1938, por primera vez en la historia política de Chile, partidos de izquierda, a través de una coalición lograran poner a uno de los suyos en la presidencia de Chile, como sucedió con el radical, Pedro Aguirre Cerda. Partidos de raigambre obrera como el Partido Comunista junto a partidos también de pensamiento socialista y librepensador, estaban a punto de lograr un gran acuerdo, siguiendo el ejemplo de Europa, donde se generaban coaliciones, para hacer frente al expansionismo del fascismo, que ya era fuerte en España, Italia y Alemania. 

 

RECIBIMIENTO EN PUERTO MONTT Y OSORNO

En Puerto Montt, cuando se supo de la llegada del barco, que traía entre sus pasajeros a los sindicalistas procedentes de Puerto Natales, que al llegar serían embarcados en tren para llegar ante la Corte Suprema de Valdivia, surgieron sentimientos de solidaridad política. Al llegar en horario nocturno fueron llevados a la cárcel del lugar y recién el 5 de enero estuvieron en condiciones de viajar en tren a su destino final. El relato del diario socialista “La Consigna” habla de esta instancia, “Ese día fueron sacados 7 minutos ante la salida del tren, para ser embarcados a Osorno. Pero no fue posible embarcarlos, porque los camaradas pusieron resistencia, ya que se trataba de una nueva maniobra, pues la premura de tiempo era para obligarlos a viajar sin sus equipajes. En la estación, como en todas las demás partes, los obreros y la Seccional del Partido, estuvieron al lado de los camaradas detenidos. Al otro día, y pagando los presos el pasaje de equipajes respectivos, partieron a Osorno”.

Siguiendo el “vía crucis” del itinerario de los presos natalinos, seguimos la crónica del diario “ La Consigna” de Santiago del día 25 de enero de 1936… “En los andenes de la estación de Osorno eran esperados por todos los miembros de la Seccional y numeroso pueblo. Pero también estaban los sayones.  En cuanto desembarcaron los camaradas natalinos se abalanzaron sobre ellos y pretendieron colocarles grillos. Pero tuvieron que desistir de este nuevo vejamen porque todos los obreros presentes se dispusieron a defender a los camaradas. Toda esa noche hubo manifestaciones de protesta en el pueblo, al otro día eran nuevamente embarcados, esta vez con rumbo a Valdivia”.

Lo sucedido en Valdivia fue apoteósico, el diario “ La Consigna” de Santiago, se nutre de información que aparece en el semanario “ La Palabra” de Valdivia, que narra…  “el conmovedor recibimiento que los trabajadores hicieron a los presos de Natales”.   La crónica señala, “En la Estación fueron recibidos y  fue una escena de suma emoción para todos,  eran esperados por representantes de todas las fuerzas de izquierda de Valdivia, miembros de organizaciones obreras, un representante de “ La Palabra” y numerosos obreras y obreros que acudieron a saludar a los valientes camaradas de Natales”.  

HACIA LA CARCEL DE VALDIVIA 

Transcribimos parte de la crónica del semanario valdiviano  “La Palabra” acerca de la llegada de los natalinos, “ Pasando por encima de la vigilancia de los agentes, los detenidos fueron recibidos en los brazos de los trabajadores, lo que dio lugar a una escena de suma emoción para todos los circunstantes. Un camarada socialista inmediatamente pidió los boletos de equipaje para sacar las camas de los presos en modestos retobos venían por el mismo tren. Por su parte los carretoneros de la estación en forma espontánea ofrecieron sus carretones para el traslado gratuito de los bultos hasta la Cárcel y ayudados por los carteros y lustrabotas cargaron un carretón que partió con su triste cargamento hacia la cárcel”. 

A la una de la tarde y como lo señala el diario “La Consigna” de Santiago, “Ante el silencio conmovedor de todos los obreros que llegaron hasta las afuera de la Cárcel, los presos de Natales atravesaban las puertas del establecimiento”. El Partido Socialista se hizo cargo de hacer llevadera la reclusión de los recién llegados. El por el entonces llamado “Block de Izquierda”, después Frente Popular, se hacía responsable de la defensa  jurídica y política. A juicio del corresponsal del diario santiaguino, “Los detenidos a pesar de todos sus padecimientos, se encuentran con una excelente moral, y su ánimo no ha decaído lo más mínimo, dando así un bello ejemplo del temple rebelde de nuestra clase, a todos aquellos mequetrefes que hablan del “roto cobarde” y que insultan sus dolores”.  Luego dice la crónica, “carnes curtidas por los vientos del sur, de brazos robustos, algunos chicos y los otros de estatura común, el segundo Alcalde de Natales, morocho, otro Rosales, director del periódico “El Esfuerzo” de mirada grave, el resto miradas honradas los envuelve alguna tristeza, piensan en sus madres, esposas e hijos que  quedaron abandonados en los campos de Natales. En total nueve”

Sobre las dos mujeres detenidas, “más que mujeres parecen heroínas, llevan en sus frentes la altivez de los grandes valores humanos. Una es madres de cuatro pequeñuelos, la otra muy joven, una flor proletaria que se alzó en las tribunas de Natales, para verter el verbo de la redención y que ahora con su sonrisa viene a poner una nota en las mazmorras de la Cárcel de Valdivia”.  ( “ La Consigna” Santiago  18/1/1936).

ACTIVIDAD SOLIDARIA Y ANUNCIO DE LIBERTAD

El día 15 de enero el Teatro Municipal de Punta Arenas estaba repleto de público para una actividad solidaria dirigida a ayudar a los familiares de los presos en Valdivia.  Mientras los concurrentes seguían con emoción las acciones de la película “El pan nuestro de cada día”, al lugar llegaba un telegrama urgente, daba cuenta que la Corte de Apelaciones de Valdivia a través del Ministro Rafael Fontecilla, ordenaba dejar en libertad a todos los presos natalinos por no haber fundamento en las acusaciones de haber instigado movimientos huelguísticos contra la seguridad del Estado. La lectura provoca un jolgorio indescriptible entre los asistentes, que se percataron como sus sentimientos solidarios daban resultados.

De a poco fueron regresando con inculpados con grandes recibimientos. El grupo principal llega a Punta Arenas justo el día en que se celebraba un aniversario más de los Sucesos de Puerto Natales y Bories, 23 de Enero de 1919. Juan Efraín Ojeda demora su llegada a Magallanes. Ha sido invitado por el Presidente del Partido, Marmaduque Grove, a la ciudad de Concepción a un Congreso del Partido Socialista, para destacar su capacidad de liderazgo en la huelga natalina, que  en su transcurso, había sido preocupación de la prensa  nacional. 

JUAN EFRAIN OJEDA DE LUCHADOR SOCIAL A PARLAMENTARIO 

Juan Efraín Ojeda, el Tripero natalino, ya estaba alcanzando connotación política por su oposición a un gobierno como de Arturo Alessandri, que aplicaba con rigor la ley contra sus adversarios. Al regresar a su Puerto Natales, se encuentra cesante, sin haber sido recontratado en las tareas frigoríficas. Se preocupa de levantar la moral de los trabajadores a través de “El Esfuerzo”, que volvía a aparecer;  también desde el Municipio comienza a impulsar la nueva ley de colonización de tierras para la ciudad. Había que pedirle a la gran empresa de la tierra, la Explotadora Tierra del Fuego, entregara campos en los alrededores de Puerto Natales, para ser parcelados y permitir que  se radiquen más habitantes,  generen trabajo en la explotación de la  tierra y romper con la temporalidad de la gran empresa. 

El joven dirigente natalino, Juan E.Ojeda y el abogado Juez de Policía Local, Nestor Donoso Molina, ambos socialistas, son detenidos a comienzos de marzo de ese año 1936 por orden del Intendente de Magallanes, acusados de atentar contra la tranquilidad social. Encarcelados en la Comisaría de  Carabineros de la ciudad para ser enviados relegados por infractores al Estado de Sitio: el 15 de marzo de 1936, llegan  en “El Tarapacá” a Puerto Montt para ser trasladados a la isla de Chiloé;  Ojeda a Tenaún y Donoso a Achao.

En las elecciones del 7 de marzo de 1937,  elecciones parlamentarias, el socialista Juan Efraín Ojeda, oriundo de Chiloé, logró 2.215 votos, arrasando en Ultima Esperanza con 663. Su adversario, el candidato regionalista Manuel Chaparro, logró 1350 sufragios. Ojeda triunfó con el lema “Un Tripero al Parlamento”.

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