• 3 de junio de 2026

TRAPANANDA

 TRAPANANDA
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Los diversos nombres con que se conocen la ciudad perdida o también denominada ciudad errante o Trapananda, también Trapalanda, conocida universalmente como Ciudad de los Césares. Se refiere a un lugar mítico ubicado en América del Sur ubicado en el cono sur en el valle cordillerano preferentemente en la Patagonia.

Los conquistadores españoles, exploradores, sacerdotes y colonos se internaron en este territorio a objeto de encontrarse con esta civilización que ostentaba gran desarrollo económico, social y cultural. Según la creencia popular es posible ver la ciudad encantada en la medianoche de año nuevo.

En el “Diccionario geográfico de la República de Chile”, editado en 1899 y cuyo autor es Francisco Solano Asta-Buruaga el lugar es definido como: “Población que el espíritu visionario de la época del descubrimiento de América, supuso existir en un valle del interior de los Andes hacia el E. de la ciudad de Osorno, ó por la parte oriental de los lagos de Puyehue y Ranco. Dábase á esta imaginaria ciudad edificios con techos de plata, iglesias y torres de jaspe, y campanas de oro, y cuyos habitantes, retraídos de todo trato exterior, poseían cuanto se imaginaba de deleitable”.

En contraposición a esta idílica descripción del imaginario colectivo, el escritor Enrique Valdés publica por Editorial Nascimento la novela titulada “Trapananda”. Aquí nos enfrentamos a un territorio abiertamente inhóspito que marcará el destino de los protagonistas de la narración. Uno tiene la impresión de que en ese lugar está el fin del mundo:

“El mar y el continente se diluyen en la Trapananda. Partículas poderosas de agua y piedras repletan el espacio por donde avanza el Trinidad, esquivando con cautela las rocas de la orilla, calculando el banco de arena donde se pudiera encallar, pero la tierra está siempre cerca, a la espera de nuestro naufragio, dispuesta a tendernos sus brazos negros, su regazo poderoso”.

El relato tiene tres líneas argumentativas, por un lado está el destierro de Efraín y su familia obligado a convertirse en pionero en ese aislado rincón de Chile, lo que se representa en un matiz más poético. El viaje desesperado de Raimundo y Antolín por los valles desconocidos de la zona, la voz de los relatores es a través de diálogos que demuestran la precariedad en que se encuentran, desorientados y extraviados en aquella inmensidad geográfica. Por otra parte, está Camilo que en un tono más confesional nos llevará por su infancia y adolescencia marcada por la ausencia y el desarraigo.

“la gente es parca y silenciosas. O miran el suelo que los sostiene, o la lejanía del horizonte infinito. Es difícil hablar en estos tiempos. El peligro de alguna delación se mueve hasta en el barco. Sabe muy bien que al igual que él, allí viajan muchos deportados de otras regiones. La Trapananda acaba de fundarse y es necesario poblarla con prisioneros de toda especie”.

La prolongada espera de la llegada de un avión por los escasos pobladores adquiere características dramáticas, era el único nexo del pueblo con el otro mundo, con el norte, que trasladaba algunas baratijas; relojes, cinturones, espejos y joyas de fantasía. Además de una abundante provisión de garrafas de vino. La noche anterior había nevado y la cancha estaba cubierta con escarcha, barro y nieve. Los pobladores armados de picotas y palas en vano esfuerzo intentan despejar la pista. Con decepción ven que el bimotor se vuelve a elevar para desaparecer en el horizonte.

El curso de la vida cotidiana se expone con minuciosa claridad, los encuentros alrededor de un mate. Los escasos momentos de compartir un asado con la participación de los vecinos que se trasladan kilómetros para participar en ese acontecimiento. El olor de pan amasado que las manos generosas comparten las pobladoras.

Así asistimos a la preparación de apol, se trata de una comida de origen mapuche, que consiste en colgar a un cordero vivo de sus cuartos traseros en una bandeja aliñada con vinagre, abundante ajo, ají, pimienta, comino, vino y sal. Se degüella el animal y se le arrima el contenido de las especias, con los estertores de la muerte se inundará los pulmones e interiores:

“Un olor a carne quemada subió del cuello del animal. La sangre iba y volvía, coagulada por lo aliños desde el esófago al hígado, a los riñones, a los pulmones, calcinándolo todo como si estuviera en un horno”.

Trapananda es una novela que se deja ver como una realidad muy particular de nuestra existencia en el sur del mundo que nos enfrenta con los abismos del extrañamiento y la desolación.

DIAZ-BUSTAMANTE

PUERTO NATALES, MARZO 2025.

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