Fundación SOL advierte atraso salarial en Chile y revela que 830 mil personas ganan el salario mínimo o menos
El especial reúne dos estudios de Fundación SOL que permiten abordar la discusión del salario mínimo desde dos dimensiones complementarias: por una parte, caracterizar a la población que gana el salario mínimo o menos en Chile y, por otra, comparar con información internacional actualizada a 2026 para evaluar si el salario mínimo chileno se corresponde con el nivel de desarrollo económico del país.
El estudio revela que el 41,4% de quienes ganan el salario mínimo o menos son jefes o jefas de hogar.
(Santiago, mayo 2026) Fundación SOL presenta el Especial de salarios, que consiste en el lanzamiento conjunto de los estudios “Trabajando por el mínimo: radiografía de quienes lo perciben. Evidencia desde la CASEN 2024” y “Salario mínimo en perspectiva comparada. Evidencia actualizada a 2026”. Estudios orientados a iluminar aspectos clave de la discusión actual sobre la fijación del Salario Mínimo en Chile.
Trabajando por el mínimo
El primer estudio, Trabajando por el Mínimo, concluyó que 830.716 trabajadores y trabajadoras dependientes del sector privado ganan el salario mínimo o menos, incluyendo servicio doméstico y asalariados de empresas externas en el sector público.
La cifra equivale al 11,8% del total de trabajadores y trabajadoras dependientes del sector privado. La proporción es más alta entre las mujeres, donde llega al 13,2%, frente al 10,7% en el caso de los hombres. Estos datos permiten desmentir la creencia de que quienes ganan el salario mínimo son un grupo minoritario.
Otra creencia desmentida es que el mínimo no se paga en las grandes empresas. Sin embargo, al revisar los datos de la encuesta CASEN, se identifica que 1 de cada 4 trabajadores/as dependientes en el sector privado que reciben el salario mínimo o menos es contratado por grandes empresas, es decir, aquellas que tienen 200 o más trabajadores.
Gonzalo Durán, académico de la U. de Chile e investigador de Fundación SOL, afirmó que “un trabajador de una microempresa que tiene entre 6 y 9 trabajadores registra una probabilidad de solo un 2,8% más de ganar el salario mínimo o menos que un trabajador contratado por una gran empresa de más de 200 trabajadores/as. Es una probabilidad mucho más baja de lo que se podría esperar, considerando la heterogeneidad que estructuralmente presenta la matriz productiva chilena”.
A nivel de edad y composición de los hogares, la investigación alerta que más del 10% de las y los trabajadores entre 30 y 65 años ganan el salario mínimo o menos, lo que resulta muy preocupante considerando que, en estos grupos de edad, se concentra una mayor proporción de jefes y jefas de hogar. De hecho, del total de quienes ganan el mínimo o menos, el 41,4% es jefe o jefa de hogar.
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Desde Fundación SOL reiteran que este fenómeno no se trata de una realidad que solo afecta a los más jóvenes o a los segundos perceptores de ingresos en un hogar, sino que ordena una parte importante de la distribución salarial chilena. Un salario mínimo bajo va de la mano con una estructura salarial donde prevalecen los bajos salarios en torno a este valor mínimo fijado por ley. Marco Kremerman, investigador de Fundación SOL y coautor de los estudios, señala que “los y las trabajadoras que ganan el salario mínimo no solo pertenecen a los hogares más pobres; 7 de cada 10 trabajadores/as que ganan el salario mínimo o menos viven en hogares que se ubican entre el tercer y el séptimo decil de ingresos, lo que generalmente se tipifica como los sectores medios de la sociedad”. |
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Mientras en el primer decil, el 10% más pobre, el 61,6% gana el mínimo o menos, en el decil más rico solo el 0,8% se encuentra en igual situación. Por tanto, la investigación recomienda poner especial atención en la calidad del empleo, es decir, en que el monto del salario tiene un rol central, ya que podría tener un peso tanto o más importante que la generación de empleo en los deciles más pobres. Chile en perspectiva comparada Uno de los mayores argumentos para retrasar el aumento del salario mínimo es que se requiere un mayor crecimiento económico. Sin embargo, como es posible observar en el siguiente gráfico, el salario mínimo de países más avanzados, cuando tenían el mismo PIB per cápita en términos comparables, resultaba ser considerablemente mayor al chileno. Respecto a esta perspectiva comparada, el investigador de Fundación SOL Gonzalo Durán especifica que: “Cuando Holanda alcanzó el PIB per cápita en dólares comparables que hoy tiene Chile, su salario mínimo era 4,7 veces mayor que el que hoy tiene Chile. Cuando, en 1968, Estados Unidos alcanzó el PIB per cápita en dólares comparables que hoy tiene Chile, su salario mínimo era 5,1 veces mayor que el que hoy tiene Chile. En el caso de Portugal, esta convergencia se da en el año 2000 y su salario mínimo fue un 40% mayor al que hoy tiene Chile; en Polonia se da en 2014 y la brecha es de un 30%; y en Nueva Zelanda, en 1995, con una diferencia de 160%, vale decir, el monto era más del doble del que hoy se registra en Chile”. El estudio comparado revela que, a pesar de que Chile registra el tercer PIB per cápita más alto en dólares PPP de América Latina, su salario mínimo está entre el tercero y el quinto más alto, después de Panamá y Costa Rica, y junto a Paraguay y Colombia. |
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En el gráfico se puede observar que el salario mínimo de Chile tiene igual poder de compra que el de Colombia y Paraguay, y un 23% superior al de Uruguay. No obstante, en este último país existe un Consejo de Salarios, en el que trabajadores/as y empleadores/as negocian a nivel nacional y ramal (sector económico) sus salarios y condiciones laborales. Por tanto, el valor del salario mínimo pasa a ser un monto meramente referencial, que muy pocos trabajadores/as obtienen. Kremerman detalló que “en general esta situación tiende a suceder en aquellos países donde está habilitada legalmente la negociación colectiva centralizada, lo cual en Chile no es así. Por otro lado, el salario mínimo en Panamá permite comprar una canasta de bienes y servicios por un valor 27% mayor que en Chile. En otras palabras, el salario mínimo panameño rinde un 27% más que el chileno”. Por último, alertan sobre la insistencia de las autoridades económicas de omitir el debate sobre la suficiencia, el objetivo central de la política del salario mínimo, sustituyendo la discusión sobre el valor del trabajo y la dignidad del trabajo por asistencialismo, entrega de bonos y generación de empleos sin importar su calidad. |