• 14 de junio de 2024

Salmones de sangre: las precarias condiciones laborales en las que han muerto 80 trabajadores en la última década

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Cuando la industria salmonera se prepara para expandir su producción, los accidentes y muertes entre sus trabajadores -sobreexplotados y subcontratados- aumentan significativamente, afectando sobre todo a buzos. Ecóceanos se encuentra trabajando en un nuevo reporte de “Salmones de sangre” que informa de 22 muertes en los últimos tres años.


Publicado en Interferencia

04 de abril, 2024

Diariamente, en los centros de cultivo y engorda de salmones los buzos bajan entre 30 y 40 metros de profundidad en las gélidas aguas de fiordos y lagos del sur de Chile para recoger la mortalidad de salmones que se deposita en el fondo marino, reparar las redes y, en general, realizar mantención a la infraestructura de las balsas jaula.

Sin embargo, pese a lo capital de su trabajo para la industria que se ha transformado en la segunda mayor área económica del país, los buzos están expuestos a peligros como el mal de presión, que sucede por descensos y ascensos sin la descompresión necesaria, sin la debida regulación del gremio salmonero ni de las autoridades fiscalizadoras.

Es más, la Superintendencia de Seguridad Social, señala como una práctica común en la industria salmonera el “buceo de tipo sucesivo o repetitivo, denominado ‘buceo yo-yo’, lo que ocasiona un mayor esfuerzo físico. Asimismo, estas actividades se realizan en aguas a muy bajas temperaturas, lo que implica una mayor carga fisiológica para el organismo”.

En este contexto, el Centro Ecocéanos se encuentra trabajando en un nuevo reporte de “Salmones de sangre en el sur del mundo”, un informe sobre las condiciones laborales de los trabajadores de la industria salmonera. (Revisa la primera edición haciendo clic aquí).

Sobre esta investigación, el director de Ecóceanos, Juan Carlos Cárdenas, comenta a Interferencia que “el 90% de los buzos que trabajan en los centros de cultivo de salmón son buzos de pesca artesanal”.

A ello se suma que “el 40% de los trabajadores, fundamentalmente los buzos, trabajan a través de subcontratistas, que a su vez son contratados por las empresas mandantes. Es decir, se externaliza el trabajo en esta industria exportadora”.

Según Cárdenas, para las empresas salmoneras “son más baratos que los buzos certificados industriales, pero no tienen la preparación adecuada porque ya están trabajando entre 30 y 40 metros de profundidad, mientras que ellos están habilitados para bajar hasta 20 metros”.

Por ello, la exposición de los buzos a los accidentes ha sido la tónica en la salmonicultura, pero llegar a conocer la mortalidad ha sido un trabajo cada vez más difícil para los centros como Ecóceanos debido a la subcontratación, la gran oferta de mano de obra que proviene de la pesca artesanal y la externalización reinante en la industria, que tienen como consecuencia la opacidad de los datos.

Según la investigación de Ecóceanos, entre el 2013 y los primeros tres meses de 2024, se han registrado un total de 80 muertes de trabajadores en la industria salmonera. De esta cifra, sólo entre el 2021 y 2023 se han reportado 22 muertes, promediando en 7,3 trabajadores muertos por año.

En detalle, el registro apunta que 11 buzos han fallecido en sus labores entre 2021 y 2023.

Continuar lectura Aquí: Salmones de sangre   Fuente: ECOCEANOS    
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